Imagen de archivo de Eduardo Zaplana
Imagen de archivo de Eduardo Zaplana - ABC
Sunario del caso Erial

Yates, pisos y coches, el resultado del blanqueo urdido por Eduardo Zaplana

Cuatro empresas de la trama del exministro facilitaron la vuelta a España de 2,9 millones de euros

VALENCIAActualizado:

El destino del dinero blanqueado por el entramado que presuntamente promovió Eduardo Zaplana es uno de los grandes interrogantes del conocido como caso Erial.

El resumen de la mecánica que se investiga es que se habrían creado sociedades mercantiles para optar de forma fraudulenta a la adjudicación de los contratos públicos del Plan Eólico de la Comunidad Valenciana y de las Inspecciones Técnicas de Vehículos (ITV). A través de esos contratos se cobrarían comisiones y los fondos se desviarían a sociedades en Luxemburgo. Para pagar estas mordidas, existirían dos operativas: compraventa ficticia de participaciones y facturación a empresas por prestaciones de servicio inexistentes. El dinero desviado se ocultaba en cuentas con la intención de retornarlo a España a través de empresas. Lo cual, al parecer, se consiguió en parte.

La Guardia Civil apunta a negocios inmobiliarios y a adquisición de bienes por parte de Zaplana con fondos de esa procedencia supuestamente ilícita. Entre la «ingeniería financiera», destacan las empresas que habrían facilitado la vuelta de 2,9 millones de euros a España: Costera del Glorio, Medlevante, Geodesarrrollos Integrales y Turnis Sylvatica. Costera del Glorio cuenta con fondos vinculados a Imison Internacional, la cual pasó a estar controlada por los Cotino y se habría utilizado con el objeto de materializar el cobro de 6,4 millones de euros en comisiones ilícitas procedentes de Sedesa (otra empresa de esta misma familia).

Por otra parte, Costera del Glorio también es receptora de dinero de Medlevante, en la que figuraba como administrador Joaquín Barceló, supuesto testaferro de Zaplana. Hacia Medlevante figuran transferencias por 2,9 millones de euros provenientes de Imison. Los movimientos de Geodesarrollos Integrales (también administrada por Barceló) y de Medlevante (que controlaba a su vez Gesdesarrollos) se habrían utilizado en una parte importante, según los investigadores, para la compra de bienes inmuebles. Entre las operaciones en las que habría participado Zaplana con ayuda de sus presunto testaferros se cita la compra de unas parcelas en primera línea de playa en la localidad alicantina de Villajoyosa, al parecer reservadas para la construcción de viviendas y hoteles.

Una operación, por tanto, para la que se usaron los fondos investigados vinculados a Imison y cuya titularidad se trató de esconder, según la Guardia Civil. En las llamadas telefónicas se menciona la cantidad de 2,4 millones de euros. Igualmente, en 2006 existen abonos en cuentas -en las que aparece como titular Joaquín Barceló- relacionados con la adquisición de yates: uno que habría titulado el propio Barceló y otro de Zaplana. Otra de las compras del exministro que remarca la UCO es la de un coche. En 2007, figura la matriculación de un Audi A-8 que se produjo ocho días después de que Barceló realizara una transferencia a un concesionario.

Una vivienda en Madrid

Especialmente relevante para los investigadores resulta la venta en marzo de 2018 de un inmueble situado en la calle Núñez de Balboa, en el centro de Madrid, adquirido en 2010 por 1,5 millones de euros por parte de Costera del Glorio. El 1 de marzo de 2018 se efectúa la operación. La escritura de la venta del inmueble se formaliza ante notario por 1,23 millones de euros.

El plan expresado por el exministro, según la Guardia Civil, era que el comprador entregaría 60.000 euros que no figurarían en la escritura. La factura que haría Zaplana a Barceló (se entiende que por honorarios por la intermediación en la operación) sería de 40.000 euros más IVA. Como el comprador era un familiar, le haría también un descuento de 5.000 euros.

El destino de ese dinero obtenido por la venta del piso también interesa a los investigadores, los cuales refieren que Barceló y su mujer hablan de la operación como «el inicio de una nueva etapa». Posteriormente, existen posibles inversiones ya que en las conversaciones mencionan la compra de un solar. Se trataría, en definitiva, de «una posible reinversión de los fondos de la venta mediante la compra de otros o mediante la realización de operativas fraudulentas (como facturación ficticia) que permitan su canalización hasta el verdadero titular de la vivienda», en referencia a Zaplana, quien se habría beneficiado directamente.

[«Tías», «arriba» y «al otro lado»: así era el lenguaje en clave que usaba la red de Eduardo Zaplana]