Imagen de Ximo Puig,, Mónica Oltra y Rubén Martínez Dalmau tomada este miércoles - ROBER SOLSONA | Vídeo: Atlas
Política

El tripartito valenciano llega a un acuerdo in extremis que se sella con una vicepresidencia para Podemos

Mónica Oltra ejerce su posición de fuerza y la votación para elegir a Ximo Puig se retrasa 24 horas pese al pacto

Las 132 medidas del nuevo documento

VALENCIAActualizado:

Mes y medio después de las elecciones autonómicas y con nueve reuniones de negociación a sus espaldas, PSPV, Compromís y Podemos-Esquerra Unida alcanzaban este miércoles un pacto de Gobierno en la Comunidad Valenciana con no pocas dificultades y que inicia una legislatura ya con tensiones. Las conversaciones entre los tres socios llevaban bloqueadas durante varios días pese a haber cerrado un acuerdo programático cuya firma se ha producido hoy. Y el conflicto se centraba en la llamada arquitectura institucional del Ejecutivo. Es decir, el reparto de poder ante un nuevo equilibrio de fuerzas: los socialistas como vencedores claros de los comicios, la coalición con una pérdida de votos pero sin querer evidenciar su debilidad y los morados entrando por primera vez al Consell.

[ Consulte aquí las 132 medidas del Botánico II]

El descontento de las formaciones iba en aumento con el paso del tiempo y se producía a varios niveles. De un lado, la disputa por las competencias relacionadas con Medio Ambiente, pertenecientes a Compromís la pasada legislatura. Podemos quería una vicepresidencia segunda en la que se incluyera Vivienda y varias áreas medioambientales, a lo que la coalición nacionalista se negaba al considerar que ya había cedido demasiado (llegaron a circular teorías de que el deseo real era que los morados no estuvieran dentro del Gobierno). Éstos se levantaron de la mesa el martes al estar en desacuerdo con las ofertas y no regresaron, anunciando que no podían asegurar su apoyo a Ximo Puig en la investidura de ayer.

De otro, la deteriorada relación entre el presidente y Mónica Oltra tras la decisión del primero de adelantar las elecciones autonómicas para hacerlas coincidir con las generales. La herida no se ha curado todavía y en Compromís siguen teniendo el convencimiento de que sin el anticipo hubieran sacado un mejor resultado y la distancia con los socialistas no sería tan amplia.

Dentro de toda esta serie de factores, en la noche del martes se producía una ruptura casi total de las negociaciones. Y se daba prácticamente por hecho que la votación se acabaría posponiendo 24 horas como permite la ley. Una estrategia de Oltra que se interpretaba como venganza ante el adelanto de los comicios. Con ello, marcaría una posición de fuerza presionando a Puig hasta el último minuto, mostraría que dependía de ella y, además, no perdería poder sustancial en el Gobierno.

En la mañana de este miércoles los acontecimientos se han sucedido con la rapidez de la que carecieron las negociaciones. El candidato de Podemos, Rubén Martínez Dalmau, había impulsado desde anoche mediante un grupo de whatsapp con Oltra y Puig -y posteriores llamadas- un encuentro que ha tenido lugar en el Palau de la Generalitat durante alrededor de una hora. En él se ha cerrado el pacto de Gobierno. Los socialistas cedían una vicepresidencia «verde» a los morados (cuestión en la que inicialmente ni Puig ni Oltra estaban de acuerdo) con las competencias de Vivienda y una llamada «comisión interdepartamental de Cambio Climático». Realmente no tiene áreas asignadas aunque contará con capacidad de interlocución directa con los consellers del ramo.

Ximo Puig, y Mónica Oltra, durante el pleno de este miércoles
Ximo Puig, y Mónica Oltra, durante el pleno de este miércoles - ROBER SOLSONA

De este modo, los morados no se llevan ninguna competencia situada en departamentos de Compromís aunque podrán tener cargos en ellas -como por ejemplo dirigir las agencias de Cambio Climático y de Energía- a través del mestizaje. Un acuerdo con el que, aunque Dalmau se mostraba satisfecho, no todos en su partido están conformes al encontrarlo insuficiente.

Pese a la vicepresidencia, Oltra sale en cierto modo ganando en la batalla. Y, aunque hay pacto, ha mantenido el retraso de un día en la investidura de Puig, quien únicamente ha pronunciado el discurso en un pleno sin precedentes de estas características que ha finalizado antes de las 12 horas sin nada más que su intervención.

En ella no ha habido grandes anuncios ni compromisos, sino que ha ido más encaminado a rescatar medidas pendientes de la anterior legislatura como el Plan Edificant (sin comprometerse como ocurrió hace cuatro años a suprimir todos los barracones escolares, uno de los grandes fracasos de la gestión), la ley de Economía Circular (residuos), la de Función Pública o la de Gobierno abierto.

Puig ha insistido asimismo en la financiación autonómica, ha puesto en valor el autogobierno, la lucha contra el cambio climático y ha pedido «buena política». «La democracia es geometría, no teología», ha indicado, agregando que pueden tener «muchas diferencias», pero les tienen que unir «las reglas del juego de la democracia», con las que podrán construir consensos en «las grandes cuestiones».

Los tres socios firman el pacto de Gobierno en Alicante
Los tres socios firman el pacto de Gobierno en Alicante - EFE

La situación vivida en las Cortes ha sido duramente criticada por la oposición. PP, Ciudadanos y Vox lo han calificado de «espectáculo». La portavoz de los populares, Isabel Bonig, ha sido la más tajante: «Acabamos de asistir a la claudicación de la utilización de las instituciones valencianas al servicio de tres partidos que son tres reinos de taifas. Esto no es la soberanía popular, esto no es política, sino todo lo contrario, es poner las instituciones al servicio partidista del PSPV, Compromís y Podemos».

Medidas del acuerdo

Ya por la tarde, las tres fuerzas de izquierdas han firmado el pacto, que se seguirá llamando Botánico e incluye unas 130 medidas. En sus ejes económico y político figuran planes para un empleo «digno», el impulso de la FP, la recuperación para lo público de las ITV, así como nuevas leyes de Función Pública, de comarcalización o la reforma de la Ley Electoral Valenciana para acabar con la barrera del 5 por ciento. Fija, del mismo modo, que se desarrollará el Instituto de Memoria Democrática y se creará el banco de ADN de la Generalitat para identificar a víctimas de la dictadura y bebés robados.

Asimismo, el documento reclama la reforma inmediata del sistema de financiación, con un calendario, y la regularización de la deuda histórica, con mecanismos temporales de compensación hasta que eso ocurra. Reclaman los firmantes inversiones justas en los Presupuestos Generales del Estado (PGE), cumpliendo con la cláusula estatutaria que las liga al peso poblacional.

Pide también la gratuidad total de la AP7, la mejora de la red de carreteras de competencia estatal, el avance «decidido» en el Corredor Mediterráneo, las aportaciones al transporte metropolitano, el traspaso a la Generalitat de las competencias de Cercanías, la actualización de los acuerdos de las instituciones culturales valencianas, la reforma del modelo de financiación local y la aplicación efectiva de un plan de mantenimiento integral del litoral.

Por otra parte, y siguiendo con las exigencias, se reclama que en los PGE se asuma la financiación del 50% de la atención de la dependencia, y la negociación con el Estado del pago de la deuda por la atención sanitaria a los desplazados de otras comunidades y del extranjero.