María José Mira - Altura de Mira

¡Que volvamos a vernos!

«Con más tecnócratas independientes engrosando las filas del poder legislativo estoy segura de que los encargos hubieran sido más cabales»

María José Mira
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¡Que volvamos a vernos! Cuatro palabras que a modo de plegaria usan los skaikru, protagonistas de la serie ‘Los 100’, para despedirse cada vez que se separan para enfrentarse a alguna batalla o reto, encaminados a conseguir la supervivencia de su pueblo.

Hoy hago mía esta sentencia, a escasos 100 días de terminar los inminentes comicios autonómicos porque es inevitable pensar que ha llegado el tiempo de hacer balance. Más si cabe para las personas que, como yo, gestionamos con una fecha de caducidad que sólo el actual president puede programar.

Confieso, como apasionada de los retos, que concluye una fantástica legislatura en la que, desde el gobierno de la Generalitat, encabezados por Ximo Puig, no sólo hemos devuelto la dignidad a nuestra Comunidad. La hemos hecho sonreír al comprobar que la política puede ser cercana a las personas. Hemos vuelto a lograr que nuestra región se erija ya en un referente en gestión y solidaridad. Y sobre todo, hemos obtenido lo mejor de su potencial tornándola de nuevo en una sociedad amable, transparente, trabajadora, dialogante, creativa, resiliente y singularmente ilusionada.

Cosechar estos éxitos se debe, en gran parte, a un más que eficiente equipo de gobierno, disculpen mi narcisismo, mayoritariamente a aquellas y aquellos que, desde nuestra independencia, hemos demostrado con creces nuestra capacidad de gestión y nuestra aptitud diligente. Nuestra resolución nos ha permitido mirar a los ojos de la gente y mantener la mirada, porque con planes de acción hemos resuelto sus problemas diarios, sin dar pábulo a discursos vacíos de otros políticos.

Sin aspavientos ni escenificaciones, hemos mostrado al resto de España y de Europa que otra forma de hacer política era posible en nuestra tierra. Desde Bruselas ya han aumentado a la Comunidad Valenciana algunas partidas presupuestarias para determinados proyectos como el programa Avalem, destinado a financiar el impulso de actuaciones que aumenten el empleo de los más jóvenes. Desde el gobierno estatal han comprobado nuestro tesón y han amentado las inversiones presupuestadas para la Comunitat Valenciana en 2019.

A pesar de que en muchos casos, determinados encargos eran casi imposibles de llevar a cabo, por inaplicables y carentes de rigor --y de que, seguramente, con más tecnócratas independientes engrosando las filas del poder legislativo estoy segura de que hubieran sido más cabales-- también es justo reconocer que la política es para los políticos y que, al fin y al cabo y en un alto porcentaje de casos, los ciudadanos y ciudadanas votan unas listas con nombres que definirán la actividad parlamentaria para cuatro años.

Personalmente la experiencia se ha convertido en un grato aprendizaje personal -la formación en gestión venía ya conmigo-, donde hemos afrontado retos, basados en el consenso, que parecían inalcanzables para aquellos que sólo saben de hacer política. El consenso entre gobiernos estatales y autonómicos, entre trabajadores y empresas, hombres y mujeres, grandes y pequeños o lo público y lo privado, ha sido fundamental para resolver dilemas. Gracias al conocimiento en materia económica, empresarial, jurídica o laboral de muchos de nosotros, y debido a la creatividad administrativa de algunos más, hemos nadado y guardado la ropa cuando el río llegaba crecido de intolerancia e incompetencia para que no degenerara en barras bravas.

Y no sin ese sentimiento que sí acompaña a la política inevitablemente, y que yo nunca había visto en la empresa, de soledad, falta de apoyo y, desde luego, ausencia total de palmaditas en la espalda.

Existen muchos desafíos por delante todavía en los cien días que quedan por cumplir para los que adquirimos el compromiso de la actual legislatura. Pero aún quedan más para la siguiente. Y, como los skaykru se dirían en una situación parecida a la que actualmente nos encontramos: ‘May we meet again’. Con la firme seguridad de volver a hacerlo. Porque significará que hemos librado otra batalla, esta vez electoral, y podremos seguir con un president que dispone de, sin duda, una estrategia, un equipo y unos objetivos que, aunque con dificultades, pueden mantener en la actual senda de estabilidad a nuestra Comunitat y a los que vivimos en ella y para ella.

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