Vivir con pasión

Vivir con pasión

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M. A. RUIZ

ALICANTE. Sólo tenía 19 años cuando el avión en el que viajaba junto a sus compañeros del equipo uruguayo de rugby Old Christians se estrelló a 4.500 metros de altitud en la cordillera de los Andes. Tras 73 días perdidos en la nieve, durante los cuales se vieron obligados a comer carne humana para subsistir, Gustavo Zerbino fue uno de los 16 supervivientes de una tragedia recordada por muchos gracias al best seller «Viven».

De aquella experiencia al filo de la muerte ha sacado una enseñanza muy adecuada para los tiempos de crisis que tienen sobrecogido a medio mundo: a veces es necesario tocar fondo para poder enderezar el rumbo de una vida. O de una empresa, o de un país.

«Cuando te despiertas cada día, lo haces a una realidad nueva. A pesar de lo que ocurra, hay que enfrentarse a la vida con pasión y dignidad», afirma Zerbino, que ha ofrecido una conferencia en Ibi a los empresarios del sector del juguete de la patronal AEFJ bajo el título «Cómo innovar en tiempos de crisis».

Los seres humanos, y especialmente los latinos, explica, «siempre esperamos al último momento para tomar una decisión: no dejas de fumar hasta que ves de cerca la amenaza del cáncer. Pero cuando te comprometes con un objetivo, encaras la vida de otra forma».

Sin miedo al cambio

Aquel joven que logró burlar a la muerte en las condiciones más adversas se ha convertido hoy en un «gurú» económico: preside la Cámara de farmacéuticos de Uruguay y dirige la compañía Cibeles, que exporta productos agroquímicos a Estados Unidos.

El secreto de los emprendedores, afirma, es no temer a los cambios. «Vivimos en un mundo de constante cambio, de incertidumbre permanente. Tenemos que ser permeables, receptivos y flexibles para ser parte de la solución, y no del problema», explica en declaraciones a ABC.

Éste es uno de los consejos que ha ofrecido a los fabricantes de juguetes, «un sector muy exitoso que hace una labor muy digna: vender ilusión a los niños. Me parece admirable su trabajo», afirma Gustavo Zerbino.

Pero también sobre la industria del juguete comienzan a planear sombras, debido a la crisis económica y a la caída del consumo. «También los agricultores tienen a veces una mala cosecha, pero al año siguiente vuelven a sembrar con la misma ilusión», puntualiza. Zerbino asegura que, con el tiempo, ha logrado perderle el miedo a volar: «cuando subo a bordo leo, duermo, como... procuro no pensar que estoy en un avión».

Durante la entrevista, sólo le desconcierta una pregunta: ¿También en el mundo de la empresa existe cierta forma de canibalismo entre los altos ejecutivos, en su lucha por el poder?

Se lo piensa antes de contestar: «Vivimos en una sociedad de consumo, en una economía de libre competencia que hace que todo sea una jungla. Pero lo importante es hacer cada vez un producto mejor, más ecológico, más barato y dar un mejor servicio a la gente».