La verdad, deriva de la mentira

POR OBDULIO JOVANÍ
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DÍAS atrás recogí una carta del buzón de puertecita del portal de mi casa; de lo del buzón de voz de hoy, y de lo del correo electrónico de ahora no sé nada, por venir de donde vengo, de la tinta Samas en el pupitre, de la plumilla de pato y de las cartas que ni escribíamos ni recibíamos, como no fueran las de Reyes, que en aquel tiempo ya estaban en crisis y ni siquiera tenían garrofas para sus caballos, cuyas carnes menguadas buscaban apoyaturas en sus huesos...

Así que recogí un sobre sin dirección, de los de buzoneo masivo, con remite del PSPV de la calle Blanquerías de Valencia. Contenía una carta firmada por el «secretario general» de la cosa esa que progresa hacia la extinción, que lo es Jorge Alarte. Por una cara escrita en castellano, por otra en «valenciano de Oxford», sin duda traducida de aquella por algún «qualificado» con el «mitjà», de esos que hacen de las palabras filología y modo de vida servil... hasta tanto lleguen los islamistas, a caballo de la demografía, que en ello están, que para eso dice Gadafi que conquistarán Europa con los vientres de sus mujeres... que para parir los tienen, no solo para danzar. Don Jorge por una cara, En Jordi por otra, me anunciaba que vendría por la zona a conocer nuestros problemas y a ofrecernos soluciones; que no obstante podía enviarle «sugerencias» a través del correo electrónico, artilugio intrusista del que no dispongo, viniendo como vengo de «l´any de la picor», llevando como llevo tantos años rascándome...

El caso es que «de esta España mía, de esta España nuestra» como la cantara Cecilia; de la de Alberti «Hoy las nubes me trajeron/ volando el mapa de España./ ¡Qué pequeño sobre el río/ y qué grande sobre el pasto/ la sombra que proyectaba!»; o de la de Vicent Andrés Estellés: «España/ España a solas/ España... que lo digo en cristiano... que palabra a palabra he aprendido... casi a destajo me gané el idioma/ que es el idioma popular de España/ y es cántaro y es geranio, y es paloma...»; Machado ya no podría oponer la «España del cincel y de la maza» a la «España del charanga y pandereta» Porque ha llegado ya ese «mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona». ¡Cuantos versos necesitaría para describir las diecisiete Españas de hoy! ¿Y qué diría de esta España taraceada en la que «no se dice lo que pasa sino que pasa lo que se dice», como escribiera Julián Marías. Pues no conoció la España de las tertulias y de los foros de opinión, esta España de mentidero y bagatela, donde «el histrionismo y la palabrería llenan los días y asombra cómo puede decirse cualquier cosa, con tal de que no tenga ningún contacto con la realidad», escribe García de Cortázar.

Pues este Alarte, más modorro que modoso -como tantos otros, a buche lleno- razonan con picos y espolones, con bravatas, echándose pullas y venablos, buscándose las vueltas, porque unos y otros tienen ya consolidada su verdad -que no les espere Machado, que no irán con él a buscarla- sea por prebendas, sea por expectativa de destino. Su camorra pugnaz y torticera, chinche y picajosa, solo es ejemplo de contumacia, que no de probidad.