Valencia, de vuelta a la cerrazón

OBDULIO JOVANÍ
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DIJE aquí de los intrusos, dije de los narcisos que en excesivos aprecios se valoran a sí mismos; digo de los meticones, de los de tics posesivos, de los que meten sus patas, sus manos y sus narices, a empujones, que avarientos y gorrones pastan en barbecho ajeno... mientras juran, en socorrido sarcasmo, que vienen de redentores, de misión, de apostolado, ángeles con ínfulas justicieras -le dicen «seny» al mercado- sumando a su bulimia su ambición, su codicia; integristas de lascivia traen llenas las alforjas de tópicos y sambenitos, de abolutista avaricia; traen el ego subido, su ilustrado despotismo... y en orgía diarreica, del pasado hacen monserga, del pretérito hacen herencia, y divulgan al tam tam la ciencia infusa de histerias, la halitosis de su lengua, la intifada de su etnia...

Que aquí se sienten con mando en plaza, de ahí que recauden cada año diezmos y primicias por invertir aquí en favor de esa unidad de destino en lo catalán, esa «quimera opresiva», como la definiera Vidal Quadras; que «no apela a la inteligencia y al conocimiento, sino al instinto y a un modelo atávico de miedo a la libertad» como escribiera Vargas Llosa. Porque hace años que inventaron la democracia por encargo. Aparte de hurgar en sus bolsillos para traer fondos aquí y mantener abierta su «botiga«, recurren cada año, con osadía, descaro y desparpajo -otra manifestación del «seny»- a hurgar en los Presupuestos Generales del Estado, mendigando dineros para traerlos aquí y ofrecerlos por encima del mostrador.

Alberto Caparrós rastrea cada año partida por partida en las cuentas, y si en el Presupuesto de 2009 encontró 800.000 euros para la Fundación Ausiàs March, 300.000 para Acció Cultural del País Valencià y 300.000 para Escola Valenciana, en los de 2010, ERC ha solicitado un millón de euros para la Fundación... y Convergencia i Unió otro millón de euros; ERC 300.000 para Acció... y, conjuntamente PSOE, ERC y Convergencia, 1.390.000 para Escola Valenciana. Luego se ocupan en esconder las estadísticas que cuentan que el catalán, allá y aquí, cada vez se enseña más y cada vez se habla menos.

En tiempos de corrupción política se olvida la corrupción del lenguaje, servil y coercitiva, gramatical y filológica, que hace de la semántica categoría política, que han tomado las escuelas como checas de la lengua; con su ignorancia ilustrada, no enseñan, sino arengan. Malcriando en las escuelas, adoctrinando en los claustros, dan derechos al pasado. Ahora están con las «tildes», que desconoció Cervantes y desconocen el alemán y el inglés. El Ayuntamiento de Valencia acaba de hacer de una recomendación, acatamiento. Va a escribir así: Val_ncia. La fonética de los ciudadanos, que ya defendía Horacio, la silencian. No sorprende. Ya no hay rótulos en castellano ni en calles ni en autobuses. ¡Turistas fuera! Aquí se persigue una unifornidad que sirva para pertrechar, prietas las filas, un ejército de liberación nosaltrista, lenguadicto y separatista. Para eso usan los votos propios, para validar los ajenos. Así, no olviden que tendrán sus tornas.