Urbanismo desbocado

El PP ha tenido que hacer frente recientemente a diversas contradicciones entre las directrices de su ejecutiva y las actuaciones de sus alcaldes en materia de urbanismo, pero la palma de los dobles discursos se la llevan los municipios del PSPV

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TEXTO: DAVID MARTÍNEZ ILUSTRACIÓN: ANTONIO TERUEL

ALICANTE. La aprobación en Elda de un proyecto para urbanizar una superficie equivalente al 10 por ciento del término municipal, gracias al concurso del gobierno socialista de Pascual Azorín y varios ediles del PP, ha puesto de manifiesto que las directrices políticas en materia urbanística no son fáciles de aplicar a la realidad local. Recientemente, se ha visto algo parecido en Orihuela, donde el alcalde, José Manuel Medina, ha tenido que pactar con el enemigo para sacar adelante un Plan de Actuación Integral (PAI) que la mayoría de sus ediles rechaza.

Experiencias de este tipo han llevado a los populares a tender un puente a los socialistas para alcanzar un pacto urbanístico con objeto de dar seguridad a la ordenación del territorio y facilitar el control de las direcciones regionales sobre las actuaciones de sus alcaldes. Esta posibilidad ha cobrado fuerza tras el debate de Política General, por más que el líder del PSPV, Joan Ignasi Pla, se haya enrocado ahora en una posición maximalista, en contra de las reclamaciones de las asociaciones de promotores y de muchos de sus alcaldes. Pla exige al PP la eliminación de las ocho empresas mixtas que colaboran con las administraciones en la construcción de Viviendas de Protección Oficial (VPO) como condición para no levantarse de la mesa de negociaciones. Una medida que dejaría en el aire proyectos para construir más de 12.000 VPO. El líder socialista defiende la vigencia del «Decálogo de Burriel» de buenas prácticas urbanísticas, aunque 58 de sus ayuntamientos han proyectado PAIs.

Doble lenguaje en Alicante

La contradicción más evidente en materia urbanística del PSPV la ha provocado en Alicante el doble rasero de la dirección, con el propio Pla a la cabeza, al apoyar el proyecto de Elda (7.500 viviendas y golf), promovido por el ex presidente del partido (Azorín), mientras impone al grupo municipal de Alicante su rechazo al Plan Rabasa, del PP (15.000 viviendas, con un 60 por ciento de VPO).

Hay quien interpreta que el doble lenguaje de Pla viene inducido por razones orgánicas. Mientras Azorín fue el principal valedor de Pla en el congreso de los socialistas en Alicante, la situación del PSPV en la capital de la provincia no es precisamente tranquila, con el portavoz del grupo, Blas Bernal, cuestionado, y el partido en manos de una gestora tras la dimisión de su secretario local, Juan Antonio Román.

Otras actuaciones alejadas de la supuesta ética urbanística del partido se dan en Denia (5.000 viviendas), El Campello (1,5 millones de metros cuadrados con otro campo de golf), o Pilar de la Horadada (más de un millón de metros para mil viviendas, hotel y campo de golf). Los omnipresentes campos de golf también protagonizan los proyectos urbanizadores del PSPV en Albatera, Villena o Penáguila.

En total, los alcaldes socialistas de la provincia de Alicante han promovido la urbanización de casi nueve millones y medio de metros cuadrados, incluidas las viviendas ilegales en la huerta de Catral, sobre las que Territorio ya ha informado a la Fiscalía.

Urbanismo salvaje en Valencia

Los programas urbanísticos aprobados a iniciativa de los socialistas en la provincia de Valencia suponen más de 30 millones de metros cuadrados. Entre estas actuaciones, destaca por su «irresponsabilidad» la promovida por el Ayuntamiento de Sueca, donde se ha concedido licencia para construir en el espacio protegido de l´Albufera. En Torrent, su Ayuntamiento ha promovido dos proyectos que contemplan la urbanización de medio millón de metros cuadrados, por una parte, y tres campos de golf, por otra.

Otras actuaciones urbanísticas de envergadura, que en algunos casos incluso se han proyectado en playas, son las de Sagunto (75.000 metros cuadrados en la playa de l´Almardà), el megaproyecto de Requena (13 millones de metros cuadrados), o Sedaví, donde se pretende crear un sector residencial en suelo que no se puede reclasificar.

Megaproyectos en Castellón

El total de proyectos urbanísticos impulsados por los socialistas en Castellón suponen 23 millones y medio de metros cuadrados de suelo, aunque de esa cantidad, aún están pendientes de aprobación 21 millones. En Moncofa, por ejemplo, se pretende urbanizar 2,2 millones de metros cuadrados, para construir más de 10.000 viviendas en la playa, mientras Nules ha recurrido ante el TSJ para urbanizar las zonas húmedas y construir un campo de golf de más de un millón y medio de metros cuadrados, que de llegar a realizarse afectaría a una parte de playa virgen.

La mayor contradicción de los socialistas en tierras castellonenses se ha producido en Cabanes, donde cuatro ediles del PSPV votaron a favor de la adjudicación del PAI de «Mundo Ilusión», obviando las indicaciones en contra de la ejecutiva de su partido. El golf también están presentes en innumerables proyectos socialistas en Castellón. Es el caso de los cercanos municipios de Vinaroz y Benicarló, o de Torreblanca, que pretende urbanizar doce millones de metros cuadrados, y Morella, donde se quiere urbanizar una zona de alto valor ecológico.

Pragmatismo o luchas internas

El vicepresidente del Consell, Víctor Campos, señaló tras el debate de Política General que Pla está «cautivo por sus propios alcaldes» en cuanto a urbanismo. La realidad de los municipios socialistas dista bastante del discurso oficial del partido, obligado a los malabarismos para defender actuaciones como la referida en Elda. Mientras unos ven en esta actitud un reflejo de las luchas internas, otros la justifican aludiendo a la particular complejidad de la política municipal.