Unos narcos escapan tras recorrer 155 millas al no haber patrulleras para perseguirles

Unos narcos escapan tras recorrer 155 millas al no haber patrulleras para perseguirles

M. A. RUIZ COLL|ALICANTE
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Esta vez no fallaron los radares del Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE), sino la falta de efectivos dedicados a vigilar las costas valencianas. Pero el resultado es el mismo: más de 3.000 kilos de hachís pueden haber llegado ya a sus destinatarios, que se encargarán de su posterior distribución por la Península como consecuencia de las últimas directrices políticas que han mermado seriaemente la capacidad de respuesta de la Guardia Civil.

Tres toneladas es la cantidad de droga que, según fuentes del Instituto Armado, pudo desembarcar el pasado fin de semana en la costa de Valencia una lanzadera procedente del norte de África.

La embarcación había sido detectada horas antes desde un radar SIVE de Murcia y, pese a ello, recorrió más de 155 millas náuticas (casi 300 kilómetros) de costa hasta efectuar el desembarco, sin encontrar ningún obstáculo, en una zona próxima a Gandía. Una vez allí, la Guardia Civil sólo pudo detener a una de las personas implicadas, pero el alijo se le escapó de las manos.

Pese a que, sólo en la provincia de Alicante, la instalación de cuatro radares SIVE le ha costado al Ministerio de Interior más de ocho millones de euros, la merma de efectivos destinados al servicio marítimo ha puesto fáciles las cosas a los narcotraficantes.

Una cámara averiada

Pasadas las ocho de la tarde del viernes, uno de los radares situado en Murcia detectó una lancha semirrígida sospechosa, tanto por sus características como por la ruta (procedente del norte de Africa) y la velocidad que llevaba, superior a los 50 nudos.

El Centro de Coordinación envió de forma inmediata una alerta a la Guardia Civil de Alicante y la de Valencia, para que intentaran interceptar el alijo. Los radares SIVE ubicados en la costa alicantina siguieron la trayectoria de la lancha e incluso pudieron grabarla con las cámaras térmicas de visión nocturna -salvo el radar de Cabo Roig, cuya cámara está averiada desde hace meses-.

Sin embargo, el Servicio Marítimo de la Guardia Civil en Alicante tenía una única patrullera navegando, con órdenes estrictas de vigilar el puerto comercial, por lo que no pudo sumarse a la persecución.

En el caso de Valencia, simplemente no había ninguna patrullera operativa que pudiera hacerse a la mar, por lo que la búsqueda tuvo que efectuarse exclusivamente en tierra.

En torno a las cuatro de la madrugada del sábado, los agentes dieron por fin con el lugar en el que se había efectuado el desembarco, entre los municipios de Gandía y Cullera. Fue allí donde los agentes pudieron detener a un sólo implicado y encontraron la embarcación fondeada, aunque ya completamente vacía: los demás miembros de la red habían logrado darse a la fuga con el alijo.

La lancha estaba dotada con unos potentes motores y, por sus capacidad, la Guardia Civil estima que pudo transportar ente 3.000 y 3.500 kilos de hachís.

Como ha informado ABC, el pasado mes de diciembre entró en vigor una nueva reorganización del Servicio Marítimo de la Guardia Civil que ha restado capacidad a efectivos para combatir la llegada de pateras y alijos de droga.

Otro alijo perdido en enero

Hasta ese momento, en Valencia, Alicante y Castellón se sucedían turnos de 24 horas en alta mar, de modo que en todo momento había una patrullera navegando en cada provincia. Esta fórmula ha sido sustituida por un nuevo sistema de turnos más breves, cuyo resultado ha sido el contrario del que se buscaba: a menudo pasa hasta una semana sin que ninguna patrullera de la Guardia Civil se haga a la mar.

Y se han introducido nuevos servicios de dudosa utilidad, como la vigilancia en el interior de los puertos comerciales, que impidió a la patrullera de Alicante perseguir el alijo por mar.

La consecuencia de todo ello es que el Servicio Marítimo de la Guardia Civil ha quedado marginado de una de las misiones que tiene encomendada: la vigilancia contra el tráfico de droga en la costa.

Ya el pasado mes de enero se produjo un hecho similar: un grupo de traficantes logró huir tras desembarcar más de 2.000 kilos de hachís en la costa debido a que no había ninguna patrullera operativa del Instituto Armado.

El SIVE detectó que se estaba produciendo un desembarco en una playa de Santa Pola, pero cuando los agentes llegaron al lugar por tierra los traficantes se habían dado a la fuga. Los agentes interceptaron 600 kilos de droga, pero al menos otros 2.000 kilos se le escaparon de las manos.