Imagen de archivo de la central nuclear de Cofrentes
Imagen de archivo de la central nuclear de Cofrentes - ROBER SOLSONA
Política

El tripartito valenciano impulsa una iniciativa para desmantelar la central nuclear de Cofrentes en 2021

PSPV, Compromís y Podemos defienden el cierre por el riesgo de contaminación radioactiva y porque supone un «freno» a las energías renovables

VALENCIAActualizado:

Los partidos que sustentan el Gobierno valenciano presentarán la próxima semana en las Cortes una iniciativa para instar al Ejecutivo central a que proceda al cierre y desmantelamiento de la central nuclear de Cofrentes en marzo de 2021, fecha en la que finaliza el actual período de prórroga de funcionamiento.

PSPV, Compromís y Podemos también piden que se no autorice la construcción de un almacén temporal individualizado de residuos radiactivos en su interior y solicitan modificar «el marco normativo que ha paralizado la implantación de las energías renovables».

La proposición no de ley, que se incluirá en el orden del día del pleno de la semana que viene, contará previsiblemente con el apoyo de Ciudadanos, mientras que el PP será el único partido que no la defienda. Su portavoz, Isabel Bonig, se ha mostrado partidaria de la energía nuclear «con todas las garantías» y ha destacado los «beneficios» que tiene esta infraestructura no solo para la localidad de Cofrentes sino para toda las comarcas colindantes. Además, ha considerado que se trata de decisiones que «dependen poco» de Las Cortes al tratarse de una competencia estatal.

El síndic de Compromís, Fran Ferri, ha afirmado que no plantean únicamente que no se prorrogue la vida útil de Cofrentes, sino que, además, en la iniciativa se pide que mientras llega ese momento «se vayan buscando alternativas a la energía que produce» esta infraestructura. Una posición compartida por Podemos.

El portavoz socialista Manolo Mata, ha confirmado igualmente que su grupo no está a favor de la prórroga, pero considera necesario que exista un plan para apoyar las energías renovables y sostenibles.

«Obsolescencia»

En el texto presentado conjuntamente por el triparito relatan la evolución de la central de Cofrentes, que entró en funcionamiento en octubre de 1984, llegando a plena capacidad de producción en enero de 1985. Diseñada a finales de la década de los 60, obtuvo una autorización de funcionamiento por un período de 25 años, que en marzo de 2011 se prorrogó por 10 más, hasta el 2021.

En esa fecha, exponen, la infraestructura habrá alcanzado los 37 años de funcionamiento, un período muy superior a la edad media de cierre de las centrales nucleares europeas, que la Agencia Internacional de la Energía sitúa en los 25 años.

Las más peligrosas, indican, son las antiguas, como ocurrió con Fukushima. En el caso de Cofrentes, señalan que tanto el modelo de reactor BWR como el sistema de contención Mark «ponen de manifiesto su obsolescencia».

Dos cuestiones «intrínsecas» al funcionamiento de las centrales nucleares, en opinión de estos partidos, «obligan» a priorizar su cierre: que comportan un alto riesgo de contaminación radioactiva persistente durante siglos y que este tipo de energía supone un «freno» para las renovables, la cuales «generan más puestos de trabajo por unidad de energía producida» como se demuestra en el caso de Alemania.