La Tomatina tiñe de rojo Buñol
El alcalde de Buñol asegura que la crisis no va a pasar factura a una de las fiestas más divertidas de la Comunidad Valenciana / ABC

La Tomatina tiñe de rojo Buñol

MARÍA MEDINA | MADRID
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El último miércoles de agosto el pueblo valenciano de Buñol se tiñe de rojo. Miles de turistas se mezclan con los vecinos de esta localidad con la única pretensión de divertirse.

El alcalde de Buñol, Fernando Giraldós, reconoce que la Tomatina no ha perdido su esencia pese a la masificación y asegura que la crisis no va a afectar a una de las fiestas más arraigadas de la Comunidad Valenciana.

¿Es la Tomatina una de las principales fuentes de ingresos de Buñol?

Para nada. Somos un pueblo industrial y de servicios. Lo que sí intentamos es que la Tomatinasea una fuente de ingresos complementaria para todos los establecimientos de Buñol. De ahí que cada año vayamos innovando en algunas cuestiones para que además de pasarlo bien obtengamos beneficios.

¿Cuánto dinero puede mover aproximadamente la Tomatina?

Es difícil saber las cantidades exactas, pero sí es cierto que hay establecimientos que «hacen el agosto» y salvan de tres a seis meses del año.

¿La fiesta crea puestos de trabajo?

Durante todas las fiestas se incrementa el número de personas que trabajan en restauración, venta de merchandising...el empleo puede incrementarse un 30% durante las fiestas y en los días previos a la Tomatina.

¿El nivel de ocupación hotelera roza, durante la semana de las fiestas, el 100%?

Totalmente, incluso creo que más. De hecho los pueblos colindantes reservan casas rurales, hoteles...incluso en Valencia ya había este año hoteles reservados desde febrero. Además, se está incrementando el número de grupos organizados que vienen hasta aquí en autobús y procuran buscarse su hotel para poder estar en Buñol.

¿Entonces la crisis no va a provocar un descenso del número de turistas este año?

Yo creo que no. Es una fiesta muy divertida y conocida a nivel mundial. Vendrán turistas del extranjero y de toda España. El año pasado ya estaba incluída en un tour de actividades deportivas que comenzaba en Madrid y concluía aquí. Debido a los nuevos reclamos que hemos planteado, sobre todo, a nivel de música, es muy probable que la noche previa a la Tomatina llegue mucha gente joven.

¿Esta fiesta ha perdido su esencia al masificarse tanto?

Eso es relativo. Si le preguntas a esos primeros jóvenes que salieron a la calle a lanzar tomatazos, lógicamente te dirán que no tiene nada que ver con lo suyo. Antes los camiones iban en sentido contrario al actual. Era un solo camión pequeñito y la gente iba detrás de él para conseguir los tomates. Si piensas por ejemplo en mi caso, claro que veo que la fiesta ha cambiado pero lo que tengo claro es que no ha perdido su esencia y ha perdurado a lo largo del tiempo, creando un sello de identidad. Sólo por ello la gente sigue viniendo.

¿Cuantos kilos de tomates se utilizan?

Aproximadamente, unos 100.000 kilos, pero los que nos surten siempre nos suelen regalar entre 3.000 y 5.000 kilos. Estarán repartidos en cinco o seis camiones.

En tiempo de crisis, ¿no considera que debería reducirse? Puede que alguien lo considere un gasto inútil...

El tomate que utilizamos no es de primera calidad. Hay gente que viene a la Tomatina y no puede ni siquiera tocar un tomate, eso nos ha obligado de alguna forma a no reducir el número de tomates; además, es una petición popular.

¿Tiene algún peligro la Tomatina?

Como cualquier actividad donde se reune mucha gente ni tiene ni deja de tener peligros. Nuestro índice de accidentes es bajísimo, el año pasado solo se atendieron a cinco personas y la mayoría por heridas leves de rozaduras. También puede haber alguna urgencia por exceso de calor, ansiedad, o algún tomatazo cerca del ojo, pero nada más.

¿Hay un gran efectivo de seguridad y sanitario alrededor de la fiesta?

Aproximadamente hay entre cinco o seis filtros en los que se retira a la gente los objetos que no son necesarios para la Tomatina. No dejamos entrar vidrios, ni plásticos porque pueden provocar alguna caída o rozadura. Aconsejamos a la gente que venga con su camiseta, bañador, pantalón corto, zapatillas, sus gafas, un gorro...

¿Y la limpieza? ¿Cómo se limpia el tomate en Buñol?

Cuando termina la Tomatina la limpieza dura desde las once hasta las doce y tanto vecinos como servicios municipales limpian las calles de Buñol. La limpieza de la parte fundamental dura unas tres o cuatro horas y luego continúa por los alrededores, limpiando los lugares de zapatillas, camisetas...

¿Nunca se han quejado los vecinos de Buñol de la Tomatina?

Eso es como todo. Hay gente que ha disfrutado cuando ha sido joven y luego cuando tiene cierta pereza, pero lo cierto es que la gente sale a los balcones, echa agua si hace calor y crea un ambiente muy hospitalario. Dentro del pueblo lo que preocupa a los vecinos es cuánta gente va a venir al año siguiente.

¿Alguna vez se ha suspendido la Tomatina?

Recientemente no. Se suspendió en el año 55 o 56 y lo que hizo la gente al año siguiente fue el entierro del tomate. Unas mil personas vestidas de luto riguroso enterraron un tomate de un kilo y 400 gramos bajo la plaza del pueblo. Fue una forma de reivindicar una fiesta popular con la que querían continuar y el año siguiente la tradición regresó de nuevo.

¿Qué desea para la tomatina de este año?

Que la gente se divierta, que este agusto, que convivan con nosotros, que sean sensatos y que se pregunten: ¿dónde quedamos al año que viene? ¡Pues en la Tomatina!