Alberto Caparrós - CRÓNICAS SABÁTICAS

El fin de semana de Joan Ribó en el tenis

«El alcalde de Valencia ha vuelto a demostrar que el único palco que no quiere pisar es el de la Semana Santa Marinera»

Alberto Caparrós
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«Para mí es ajena como persona y como partido». Así despachó Joan Ribó la pregunta sobre la investigación judicial sobre la presunta financiación ilegal del Bloc, el principal partido de cuantos componen la coalición Compromís. La respuesta bien valdría para definir la relación del alcalde de Valencia con la Semana Santa Marinera, la segunda fiesta de la ciudad que gobierna.

A diferencia del pasado fin de semana, y tras el flagrante desprecio a las celebraciones del Marítimo, Ribó tiene repleta su agenda para el sábado y el domingo. Pleno al tenis. El alcalde asistirá desde el palco autoridades -como ya ha hecho este viernes- a todos los partidos de la Copa Davis.

Al dirigente de Compromís no le ha hecho gracia destinar 300.000 euros públicos para albergar la competición. La vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra, tampoco era partidaria de dar cobertura institucional a una prueba deportiva que no encaja en la política de «rescatar personas» que enarbola la coalición.

Imagen de Ribó, junto a Puig y Rodríguez, en el palco de autoridades de la Copa Davis
Imagen de Ribó, junto a Puig y Rodríguez, en el palco de autoridades de la Copa Davis - EFE

La presión ejercida por el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, con el respaldo de su homólogo de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, que ha cedido la plaza de toros para la disputa de la Copa Davis, venció las reticencias de Ribó. De ahí a la tribuna de autoridades solo había un paso.

A diferencia de la Semana Santa Marinera, a la que no dedicó ni una sola mención, el alcade ha utilizado las redes sociales para difundir su presencia en el tenis. Allí se ha topado con la pregunta de un tuitero que tal vez explica los motivos por los que a Ribó no le entusiamaba subvecionar el tenis: «¿Cuánto has pagado por la entrada».

De la misma forma que ha dado cobertura institucional durante su mandato a una cabalgata que, como la de las «Magas republicanas», solo tenía un precedente en la historia (año 1937, en plena Guerra Civil), el alcalde de Valencia ha vuelto a demostrar que el único palco que no quiere pisar es el de la Semana Santa Marinera.

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