Imagen de uno de los lineales de patatas fritas de un supermercado de Mercadona
Imagen de uno de los lineales de patatas fritas de un supermercado de Mercadona - ABC
Consumo

El secreto de las patatas fritas de «churrería» de Mercadona

La compañía valenciana incorpora nuevos proveedores especialistas por toda España para garantizar la frescura del producto

VALENCIAActualizado:

De la fritura en la sartén al supermercado en menos de dos días y con un solo mes de fecha de caducidad. Mercadona ha dado una vuelta de tuerca al sector de la venta de patatas fritas en España. La compañía presidida por Juan Roig ha atendido la demanda de sus «jefes», conforme denomina a los clientes, en el segmento de las patatas fritas de «churrería» de la mano de nuevos proveedores especialistas repartidos en varias zonas de España. De esa forma, facilita la distribución a las tiendas a través de sus centros logísticos y garantiza la frescura del producto.

Mercadona cambió hace cinco años su tradicional relación con los inteproveedores. En vez de contar con un único fabricante para todos los productos de una misma categoría (en este caso los aperitivos) pasó a comprar a especialistas que, en muchos casos, se tratan de pequeñas o medianas empresas.

Así ha sucedido con Rubio Snacks, una firma con sede en la localidad murciana de Bullas que se encarga de la producción de patatas fritas para los supermercados de Mercadona en la zona de la Comunidad Valenciana, Baleares y Murcia.

De acuerdo con un informe de la publicación especializada «Alimarket», la compañía valenciana acapara un tercio de las ventas de patatas fritas de la distribución española.

En el marco de su nueva estrategia, solo en el último año Mercadona ha incorporado doscientos nuevos productores especialistas para todo su surtido, que elevan la nómina a setencientos y se suman a los 120 interproveedores de la compañía, de acuerdo con los datos ofrecidos en la última presentación de resultados por el propio Juan Roig.

Esa apuesta por la especialización se ha plasmado en los lineales de patatas fritas. Así, Gespipafri es la encargada de producir las patatas fritas de «churrería» para el medio millar de tiendas de Mercadona en Andalucía y Canarias, donde acaba de abrir su primer establecimiento en la isla de La Palma.

La distribución se canaliza a través del centro logístico de Huévar, en la provincia de Sevilla. De esa forma, el producto llega a la tienda en un término máximo desde la fritura de las patatas y con una fecha de caducidad de un mes.

Centros de coinnovación

La proximidad del fabricante a los puntos de venta permite ofrecer la frescura que han reclamado los «jefes» en los centro de coinnovación en los que Mercadona prueba los productos con sus clientes. El proceso comienza en cada supermercado, donde los coordinadores captan las necesidades de los consumidores. De ahí se pasa la definición de las soluciones, que en un siguiente espacio se traslada al proveedor para su fabricación y, en último término, el producto llega al lineal donde Mercadona ejerce de «prescriptor» de sus clientes. Solo en 2017, la compañía introdujo más de trescientas novedades, entre mejoras en el surtido y lanzamientos.

En su estrategia de dar paso a especialistas frente a los grandes proveedores, Mercadona también comenzó a contratatar a proveedores locales a los que adquiere productos que solo se ofrecen en determinadas zonas de España.

El informe de «Alimarket» respecto a las patatas fritas de churrería también resalta la incorporación de la firma madrileña La Santamaría como proveedor especialista de Mercadona para la zona centro. Mientras, una pyme como Martirelo, con sede en Soria, se encarga de la fabricación de las patatas fritas convencionales para los establecimientos de la cadena valenciana en Cataluña.