Fernando Llopis - El último liberal

Sánchez y el enchufado de Stalin

«Asumimos estos nombramientos de amiguetes pensando que no nos afecta más allá de que un incompetente se lleve unos cientos de miles de euros de sueldo»

Fernando Llopis
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Semión Mijáilovich Budionni fue un comandante militar de la Unión Soviética durante la segunda guerra mundial. Aunque usted sea un aficionado a la historia, es bastante probable que su nombre no le diga nada, ya que no está vinculado a ninguna de las grandes gestas militares en las que participó el ejército soviético. Pero si Budionni tenía una virtud, esta era la de saber ser y además parecer leal a su líder Josef Stalin, con el que entabló una gran amistad una vez finalizada la guerra civil. Tiempo después, durante los juicios que se celebraron en la gran purga de militares, se enfrentó con otro de los mariscales, al que acusó de querer llevar al ejército rojo a la ruina al proponer cambiar las unidades de caballería por unidades acorazadas y tanques. Los jueces, probablemente influidos por Stalin, fueron poco sensatos. Así, mientras Budionni salía libre y reforzado, el otro mariscal se dirigía hacia el pelotón de ejecución.

Las ideas de Budionni se demostraron obsoletas rápidamente y miles de soldados soviéticos morían por su incompetencia precisamente frente al ejército alemán, que utilizaba un modelo de combate similar al propuesto por aquel mariscal que fue fusilado. El cariño de Stalin no le salvó de su incompetencia y fue de desastre en desastre hasta que su amigo se limitó a darle puestos honoríficos al mando de la caballería en retaguardia. A pesar de ser el responsable de alguna de las derrotas más catastróficas de la URSS, algunas parece que acatando órdenes de Stalin, fue uno de los militares favoritos de este.

Leí hace tiempo que había dos tipos de enchufados, unos, los que asumen que no tienen ni idea de las funciones a realizar en el puesto que ocupan y otros, los que piensan que a pesar de que nada lo justifique, están totalmente preparados para la misión que les han encomendado. Los primeros suelen ser menos peligrosos ya que se limitan a llevarse el sueldo y a delegar en algún cargo intermedio sus funciones. Los segundos, como el mariscal Budionni, son más peligrosos por el alcance de las decisiones que pueden tomar desde su desconocimiento.

Ignoro de qué tipo serán toda la serie de nombramientos que ha realizado el presidente Sánchez, olvidando todas sus propuestas acerca de las puertas giratorias y tal. Así, las empresas públicas van a ser dirigidas por cerca de quinientos nombres de profesionales muy próximos al núcleo duro del líder del PSOE. Es justo decir que la trayectoria profesional de algunos de ellos los habilita para el puesto que han sido nombrados, pero también es cierto que otros tantos nombramientos son muy llamativos precisamente por la falta de experiencia de la persona nombrada en el puesto que va a ocupar.

Pedro Sánchez y su esposa, Begoña Gómez, en el FIB de Castellón
Pedro Sánchez y su esposa, Begoña Gómez, en el FIB de Castellón - EFE

Como colofón de todos los nombramientos, en pleno agosto, parece que se ha propuesto nombrar a la mujer del presidente como directora general de un organismo de nueva creación. Pero no piense usted mal que seguro que será una casualidad.

Lo que sí que parece claro es que «Pedro Sánchez, con dieciocho meses por delante, ha preferido confianza que preparación para la dirección de las empresas públicas. Se añoran los modelos alemán o británico donde las empresas públicas suelen ser dirigidas por profesionales, ya que su sociedad no lo entendería de otra forma. En España es diferente y parece que asumimos estos nombramientos de amiguetes pensando que no nos va a afectar más allá de que un incompetente pueda llevarse unos cientos de miles de euros de sueldo. Es más importante, una eficaz gestión en una empresa pública puede suponer, sin duda alguna, enormes rentabilidades para el país. En el otro extremo, unas incorrectas decisiones en sectores críticos pueden ser muy nocivas. Una cosa es clara, tener experiencia no te impide cometer errores, pero da más seguridad para no cometerlos que la amistad con el presidente.

Y si no que se lo digan a los millones de soldados soviéticos que murieron por la incompetencia de Budionni. A ellos no les debió servir de mucho consuelo la amistad que este tenía con Stalin. Pero, cosas de la vida, a pesar de sus desastrosas decisiones, Buddioni pudo jubilarse como Héroe de la Unión Soviética, y es que, quien tiene un amigo tiene un tesoro y si no, que se lo digan a los nuevos jefazos de las empresas públicas.

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