Richard Lester: «Los cineastas fuimos meros espectadores de Mayo del 68»

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VALENCIA. El ambiente revolucionario de mayo del 68 inoculó a algunos de los cineastas estrella del festival de Cannes, que tuvo que cancelar una de sus mejores ediciones tras cuatro días de presiones y boicots. François Truffaut y Jean-Luc Godard, líderes de la Nouvelle Vague, encabezaban la posición favorable a dar al traste con el festival «en solidaridad con los estudiantes y obreros». El español Carlos Saura (que presentaba «Peppermint Frappé») y el checo Milos Forman (que aquel año acababa de rodar la fantástica comedia costumbrista «El baile de los bomberos») retiraron sus cintas de la competición. Algunos miembros del jurado, como Roman Polanski y Louise Malle, dimitieron.

Sin embargo, no todos los realizadores convidados a Cannes compartían ese furor revolucionario, y algunos, como Richard Lester, se muestran escépticos sobre la implicación de los cineastas en las revueltas. Lester, considerado «el padre del video-clip» gracias a las dos películas que rodó sobre The Beatles en los sesenta, es junto con Jirí Menzel, Michael Sarne y el productor Jerzy Skolimovski, uno de los directores que han visitado Valencia con motivo del ciclo que Cinema Jove dedica este año a aquella malograda edición de Cannes.

Para este norteamericano residente en Gran Bretaña, «a pesar de que Mayo del 68 parecía una gran revolución, en realidad no significó nada». El director de «Petulia» reconoció que no retiró su cinta del festival por solidaridad sino que se vio abocado al cancelarse el certamen. «Eramos meros espectadores de la revolución. Mientras nos deleitábamos comiendo percebes cantábamos la Internacional», ironiza.

Primavera de Praga

Por otro lado, Jirí Menzel, gran maestro del cine checo y ganador del Oscar en 1967 con «Trenes rigurosamente vigilados», se calificó como un «artesano del cine» y respecto a la edición del festival de Cannes su único recuerdo es «mi ausencia motivada por la primavera de Praga». El también director de «Un verano caprichoso» decidió quedarse en Praga y apoyar a la causa revolucionaria, aunque luego presentó su cinta en el festival cinematográfico de Karlovy Vary donde se alzó con el primer premio. «Y unos días más tarde vi cómo los tanques rusos entraban en Praga», recordó. Por su parte, Michel Sarne evocó como su película «Joanna» se proyectó en mitad del caos, y «para colmo nos quedamos sin fiesta, y eso que la iban a pagar los de Hollywood», bromeó.