Ferran Garrido - Una pica en Flandes

El relator

«En realidad, lo que se quiere buscar es un “mediador”. Un “intermediario”»

Ferran Garrido
Actualizado:

Piensen en la importancia de las palabras. De la palabra. Piensen en cómo se eligen y en cómo se usan. Y piensen en que, a veces, se usan sin pensar y, a veces, se piensa tanto su uso que su carga significativa es como el epicentro de un terremoto y el vórtice de un huracán. Perdonen la lección inicial de Lengua. Pero no me puedo resistir a comenzar este artículo con esta reflexión.

“Relator”. Es una palabra bonita, sin duda. Nos dimos de bruces con ella hace unos días. A estas alturas ya saben lo del Gobierno de España y el “relator” para la “movida” catalana. A mí, lo primero que me vino a la cabeza fue otra palabra. “Ocurrencia”, tal vez incluso “chorrada”. Pero después de meditar un par de días he decidido ser un poquito más fino para decir que es simplemente un “eufemismo”. Y la verdad es que da para mucho.

En realidad, lo que se quiere buscar es un “mediador”. Un “intermediario”. Alguien que medie entre dos partes. Y por muchas explicaciones que me den, no veo la necesidad, aunque nos intenten hacer ver lo oportuno del asunto. No sé yo, pero a mí eso me suena a mediación entre dos partes en conflicto que actúan en igualdad de condiciones y necesitan un arbitraje. Y esto no es así, a no ser que una de las partes este cediendo ante las exigencias de la otra y, esas otra, busque de nuevo la internacionalización de un conflicto doméstico, absolutamente artificial, inventado para recrear, una vez más, las viejas “algaradas” independentistas. Miren, ha salido otra palabra interesante.

Hemos llegado a tal nivel de ficción imaginativa que me van a permitir una propuesta. En lugar de un “relator” creo que lo que esto necesita es un “novelista”. Así, a lo mejor, alguien nos cuenta, desde la “imaginación”, ese “relato” tan interesante que cada vez me recuerda más a los textos de los autores del “teatro del absurdo”. Pero no sé yo… no me creo nada.

De paso, por aquello de la importancia de las palabras, entre unos y otros surgen de nuevo los términos más duros de nuestro diccionario. Acusaciones, insultos, faltas de respeto, faltas de educación y, sobre todo, palabras que ofenden a la inteligencia de los ciudadanos. Vamos, que se tiran los trastos a la cabeza los unos y los otros mientras los que realmente están interesados en todo este “follón” se frotan las manos y nos miran a todos de soslayo con una sonrisita maliciosa. O sea, que se “descojonan” vivos de nosotros. Y esto no es un eufemismo. Es un “taco”.

Por una parte, y como reacción a la “propuesta”, surge la palabra “traidor” que por cierto rima con “relator”. Por la otra, y por resumir, sale a relucir el vocablo “fascista” que, miren por dónde, rima con “guerracivilista”, un lenguaje que me pone los pelos como escarpias.

Imagen de archivo de Pedro Sánchez y Quim Torra
Imagen de archivo de Pedro Sánchez y Quim Torra - EFE

En medio de todo este “crucigrama” nacional, una gran mayoría de ciudadanos que cada vez ve más claro lo que pasa, mientras que a la vez tiene la sensación de no entender nada. Y no duden que a la hora de hablar en las urnas todo este peligroso juego “lexicológico” tendrá un precio electoral.

Lo que más me ofendería es que esto no fuera más allá de la negociación para poder aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Vamos, que el resumen del “relato” se acabe traduciendo en un “chalaneo” por un “puñado” de votos.

Por la otra parte, y también como reacción, surgen voces que claman por lo innecesario de ese “relator”. Ayer oí que a Alfonso Guerra alguien le llamaba “ex persona de izquierdas”. ¡Toma ya! Felipe González no ve necesaria la figura del intermediario en una mesa de partidos “Que hablen entre ellos” dice el expresidente. Y con toda la razón. Además, son muchos los líderes regionales del PSOE que están que trinan. Primero porque no les gusta y, segundo, porque ven peligrar la situación y el cómputo de votos a pocos meses de unas elecciones. Y también con razón.

A ver, los del “relato”. Piensen, reflexionen y déjense de “brindar al sol”. Hagan caso a sus “mayores”. Sinceramente creo que esta vez será mejor para todos.

Ferran GarridoFerran Garrido