Toni Subiela - Peus de plom

A Punt … de res

«El proyecto de los nuevos medios de comunicación públicos valencianos está siendo un fracaso premeditado»

Toni Subiela
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La nueva televisión pública de los valencianos ya está en marcha. Sin anunciarlo apenas en ningún sitio, con una programación a medio hacer y empezando las emisiones justo cuando la posible audiencia está en la playa, en la montaña o preparando el viaje de vacaciones con el que lleva soñando todo el año. Si lo hacen adrede, no lo hacen peor.

Este Consell del Botànic quiere vendernos como un éxito la reapertura de la antigua Canal 9, aunque las primeras cifras de audiencia evidencien un estrepitoso fracaso. Un naufragio televisivo que representa la más fiel imagen de la gestión de este gobierno valenciano. Un gobierno que venía a cambiarlo todo y sinceramente, puede que hayan cambiado cosas, pero no han mejorado ninguna.

Se cerró una televisión sin audiencia y se abre una en la que la directora no quiere contratar su medición. Se cerró una televisión sin apenas ingresos y de la nueva, los posibles anunciantes, huyen despavoridos. Se cerró una televisión con una plantilla de un tamaño insostenible y la del Botànic necesita casi 500 empleados para producir apenas 3 horas de informativos. Se cerró una televisión al servicio de un gobierno y la nueva está al servicio de otro.

Imagen del arranque de las emisiones de À Punt el pasado 10 de junio
Imagen del arranque de las emisiones de À Punt el pasado 10 de junio - EFE

La coalición nacional-socialista-populista que se compinchó para gobernar prometió unos medios de comunicación modernos, referentes y sostenibles, pero sólo las enmiendas de Ciudadanos pusieron límites al futuro gasto. Además, la innovación y la pluralidad, después de los primeros meses, parece claro que ni están ni se las espera.

Disfrutamos de un sector audiovisual valenciano con grandísimos profesionales que, aún con todo en contra, consiguieron sobrevivir a la oscuridad de estos años. Las primeras inversiones en programación les hacen ver algo de luz al final del larguísimo túnel, pero es insuficiente. No nos podemos conformar con un nivel de exigencia tan bajito que tropecemos con él. A Punt debe ser una inversión, no un nuevo despilfarro.

El proyecto de los nuevos medios de comunicación públicos valencianos está siendo un fracaso premeditado. De nuevo, se está despilfarrando el dinero público anteponiendo intereses partidistas y aplicando políticas rancias. Esos intereses y esas políticas que llevaron al cierre de Canal 9 son también los intereses y las políticas del Botànic y se está desperdiciando una oportunidad irrepetible, empecinados como están por continuar con aquello que ya fracasó.

Cambiarlo todo para que todo siga igual.

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