Giovanna Rodríguez, de Grupo Mixto. Israel García

El PSPV salva la alcaldía de Turís al arrepentirse los populares de su moción

Los dos concejales del PP de Turís mostraron ayer su arrepentimiento por haber presentado la moción de censura contra el socialista Baldomero González (23 años de alcalde), «porque no es lo que el pueblo quiere». Su abstención frustró un golpe de mano que iba a aupar a la alcaldía a la tránsfuga Giovana Rodríguez, quien concitó todas las críticas. UV votó a favor de la moción.

VALENCIA. M. Gasparet
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Turís era una fiesta, una secuencia genuina de Berlanga. Varios centenares de ciudadanos se agolparon en el salón de plenos de la Sala Consistorial, donde no cabía ni una mosca, para gritar, aplaudir, silbar, jalear y alzar en volandas al incombustible Baldomero González (PSPV), a lo largo de un pleno cantado, puesto que el PP ya había anunciado que impediría la moción de censura.

«¡BALDO, BALDO!»

Hubo gritos, abrazos abrasivos a ¡Baldo, Baldo! -jaleaban lo vecinos- y no pocos silbidos e improperios contra la edil del Grupo Mixto Giovana Rodríguez, a la que acusaron de tránsfuga y vendida dentro y fuera del salón de plenos. Rodríguez salió «acompañada» por una pareja de la Guardia Civil y hubo de cruzar una plaza en la que las pancartas contra «la tránsfuga» competían con los tenderetes del mercado local. Mientras, la emoción anunciada de la hija del alcalde, hecha un mar de lágrimas, concluía con varios anuncios por megafonía en los que se se animaba, «a todos los simpatizantes», a celebrar un «sopar de sobaquillo» en el pabellón municipal.

Fue un pleno fugaz y con argumentos repetidos en el que el concejal popular, Rafael Corell, entonó la palinodia y reconoció que se había equivocado con la moción, «porque no es lo que quiere el pueblo». «Si el candidato a alcalde hubiera sido Salvador López (UV) o yo, el pueblo sí habría aceptado la moción, pero el alcalde de Turís tiene que pasar por las urnas y no por romances», argumentó el popular. La explicación fue bien recibida, los populares se abstuvieron y el PP salió de rositas pese a haber sido ellos mismos quienes, en dos ocasiones, habían propuesto a la denostada Giovana Rodríguez como alcaldable.

REÍR O LLORAR

La alcaldesa nonata acusó al alcalde de haberla utilizado «para ganar las elecciones», sugirió que había dos concejales del PSPV que habían flirteado con la moción y pidió perdón «a Ballester (concejal socialista) y al PSOE», porque ella -matizó- había actuado «no contra un partido sino contra una persona sin credo político». A Rodríguez le costó desarrollar su breve discurso por las continuas apostillas nacidas de entre los asistentes al pleno. Aseguró que no sabía «si reír o llorar».

Quienes sí llegaron hasta el final y apoyaron la moción fueron los tres ediles de UV. El valencianista Salvador López acusó al alcalde de «descapitalizar el ayuntamiento».

El alcalde no quiso, según sus palabras, «entrar al trapo», y fue aclamado cuando, tras una exigua intervención, concluyó que «no podía Turís caer tan bajo como para que una persona como Giovana nos pueda representar».