Uno de los primeros inversores de capital de riesgo fue, hace más de cinco siglos, un valenciano

Hablando de capital riesgo durante el congreso de ideas para el futuro, surgió una curiosa anécdota. El primer inversor de riesgo fue un valenciano: el judío Luis de Santángel. Este «venture

Actualizado:

Hablando de capital riesgo durante el congreso de ideas para el futuro, surgió una curiosa anécdota. El primer inversor de riesgo fue un valenciano: el judío Luis de Santángel. Este «venture capitalist» fue determinante para lograr hacer realidad una de las ideas más descabelladas jamás financiadas. Se trata de la expedición con la que Colón pretendía llegar a América. Fue Santángel quien convenció a Isabel la Católica para que aceptase las pretenciosas condiciones impuestas por el futuro Almirante en las Capitulaciones de Santa Fe. Asumió la dirección económica de la ambiciosa empresa, asegurando la parte que correspondía aportar a la Corona con dinero de su fortuna personal -y sin intereses-. Se sabe que en 1486 se produjo una reunión entre el negociante judío y el marinero genovés en la que el emprendedor Cristobal debió vender muy bien su idea. Aquel es uno de los ejemplos que han podido seguir otros después. Carl Dietrich, con su coche volador, Michail Bletsas, defendiendo con pasión un portátil que podría reducir significativamente la brecha digital que separa cada día más el mundo en desarrollo del desarrollado, o James Patten, un emprendedor y artista capaz de idear creaciones que combinan la posible utilidad práctica con la interesante aportación estética, son ejemplos de nuevos colonos capaces de defender ideas a menudo inverosímiles pero capaces, una vez hechas realidad, de crear un nuevo mundo. Ellos y otros mucho menos conocidos buscan un valiente Santángel -de la guarda- que les ampare.