La primera abogada de España

POR MERCEDES DE LA FUENTEEl olvido se ha cebado con María Ascensión Chirivella (Valencia 1893 - México 1980) hasta casi borrarla de la historia de la Abogacía pese a ser la primera mujer en

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POR MERCEDES DE LA FUENTE

El olvido se ha cebado con María Ascensión Chirivella (Valencia 1893 - México 1980) hasta casi borrarla de la historia de la Abogacía pese a ser la primera mujer en licenciarse en Derecho en España, inscribirse en un colegio profesional y ejercer la profesión de abogada en nuestro país.

Tres hitos protagonizados por esta inquieta valenciana de la calle Jordana, primogénita de los cuatro hijos de un ama de casa y un procurador de los tribunales del que heredó la vocación profesional.

Terminado el bachillerato, Ascensión simultanea Filosofía y Letras con Magisterio, carreras ambas que acaba a los veintidós años con un brillante historial académico que repetirá al matricularse después en Derecho y Ciencias Sociales. Logra el título de licenciada en enero de 1922 tras pagar los derechos de expedición meses antes, como recoge la revista Blanco y Negro el 11 de diciembre de 1921, con una foto de Ascensión togada y un pie resaltando «que ha obtenido en la Universidad Central el Título de Licenciado en Derecho y Filosofía».

Poco después, el 12 de enero de 1922, el Colegio de Abogados de Valencia aceptaba su petición formal de ser admitida «para ejercer la profesión», sin reparo alguno ni la controversia que solicitudes semejantes había provocado en Francia, Italia o Bélgica unos años antes. Los colegios de Castellón y Alicante no inscribirían a una mujer hasta 1949 y 1956, respectivamente.

Fechas cotejables que desmienten el error generalizado de que fue Victoria Kent la primera abogada y colegiada española, cuando realmente la política republicana fue la primera en inscribirse en el Colegio de Abogados de Madrid, en 1925, un año después de licenciarse en Derecho.

Ascensión se especializó en Derecho Civil y ejerció hasta poco antes de nacer en 1929 su única hija, Blanca, de su matrimonio con Álvaro Pasqual-Leone, abogado, periodista y diputado por el Partido Radical Republicano, con el que también ella colabora en varios mítines invocando los derechos femeninos y la responsabilidad de las abogadas en «defender al humilde, animar al caído, proteger al niño».

Tras la Guerra Civil, Ascensión empieza una nueva vida en México con Blanca y Álvaro, pero la muerte de éste en 1952 la sume en una profunda depresión. Poco después, un accidente vascular le provoca secuelas de por vida y borra cualquier esperanza de volver a ejercer, pero no su impronta histórica en la Abogacía y en la conquista de los derechos de la mujer.