Palomares, por si no quedaba claro

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EL parque de Viveros, de alguna forma sigue siendo el pulmón de Valencia. Es verdad que la ciudad ha ganado otros espacios verdes capaces de empequeñecer la importancia del viejo Viveros como lugar de esparcimiento, pero del modo que sea éste continúa ligado a la memoria sentimental de todos los valencianos, también al propio devenir histórico de la capital del Turia. Por ese sitio acaso ha dado sus primeros pasos el niño, se ha obtenido un beso furtivo o, sencillamente, se ha vivido una tranquila mañana de domingo para el recuerdo. Todo esto le es indiferente a la cartelería del «Plan E». Y al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En tanto se ejecuten las obras de unos palomares ecológicos -nadie duda de que muy necesarios- la impronta dominical de aquellos que aspiren a evadirse por un rato en este bello paraje estará inevitablemente vinculada con el cartelazo de marras.