La Guardia Civil, en la rueda de prensa sobre el caso del homicidio del irlandés en Torrevieja
La Guardia Civil, en la rueda de prensa sobre el caso del homicidio del irlandés en Torrevieja - JUAN CARLOS SOLER
Alicante

Una paliza por celos, la causa de la muerte del irlandés de Torrevieja

Cinco personas han sido detenidas por su implicación en el caso, aunque la Guardia Civil señala a un ciudadano compatriota como presunto homicida

VALENCIAActualizado:

La Guardia Civil ha confirmado que Carl Aidan Carr murió tras una paliza por celos. El ciudadano irlandés de 37 años desaparecido el pasado septiembre en Torrevieja fue hallado muerto el 31 de enero en una arboleda del municipio de Rojales.

Así lo ha informado la Benemérita en una rueda de prensa, tras una investigación en la que han sido detenidas cinco personas, tres mujeres de nacionalidad inglesa, un ciudadano español y el presunto autor del homicidio, un ciudadano irlandés al que se le imputan los delitos de homicidio, tenencia ilícita de armas, tráfico de drogas y extorsión.

La misma noche de la desaparición, el compañero de piso de la víctima le propinó una "brutal agresión" que acabó con su vida, probablemente con "algún tipo de arma blanca, como un puño americano", ha explicado el jefe de la sección de Investigación Criminal de la comandancia de Alicante, Francisco Javier Balsalobre.

El motivo, la posible relación sentimental entre Carl y la expareja del presunto homicida, una de las detenidas y madre del hijo del principal acusado, quien reaccionó violentamente por celos.

La desaparición había sido notificada por su pareja sentimental el pasado 20 de septiembre, después de que pasaran varios días sin que se comunicara con ella ni con sus hijos, residentes en Irlanda, a los que llamaba todos los días.

Según la denunciante, Carl había sido visto en un local de ocio de Orihuela Costa junto a su compañero de piso y otras tres mujeres.

En su declaración, además, la pareja sentimental de Carr informó de que el compañero de piso de Carl no le dejaba acceder al piso que compartían y que, al asomarse por una ventana, observó que su habitación "estaba demasiado bien recogida y desprendía un fuerte olor a lejía", lo cual hizo pensar inmediatamente que la desaparición no había sido voluntaria, tal como ha declarado el jefe de la investigación.

El teniente Balsalobre ha indicado que las primeras pesquisas de la denominada operación Malarky se realizaron entre las personas que acompañaban a la víctima el día de su desaparición: su agresor, la pareja y la expareja sentimental de éste y un ciudadano español (las tres últimas detenidas por un presunto delito de encubrimiento).

En sus declaraciones trataron de establecer una coartada conjunta pero fueron incongruentes al describir cómo había regresado Carl a su domicilio.

También intentaron desviar la atención de los agentes calificando a la víctima de individuo "un tanto peligroso", relacionado con la venta de drogas y participante habitual en "peleas y problemas".

Tras las pesquisas, en las que también ha intervenido la Policía Judicial de Pilar de la Horadada, el Laboratorio de Criminalística de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de Alicante y el Equipo Central de Inspecciones Oculares de la Guardia Civil en Madrid, se recogieron muestras de la casa y del vehículo de uno de los implicados, en el que se trasladó el cadáver.

Durante los registros, también se localizó un arma corta del calibre 9 milímetros, lo cual da la medida "de la peligrosidad de las compañías que frecuentaba el irlandés".

Con todos los indicios recogidos, los agentes se trasladaron hasta el lugar en el que sospechaban que se había ocultado el cadáver, una extensa zona de arboleda próxima a la carretera entre Benejúzar y Algorfa, a la altura del municipio de Rojales.

Allí, localizaron a la víctima enterrada junto a dos botellas de lejía, posiblemente utilizadas para borrar cualquier indicio del crimen en la vivienda en la que tuvieron lugar los hechos.

Además de los cuatro detenidos e ingresados en prisión provisional, hubo un quinto arresto, una inglesa, que está en libertad pero que se le ha citado en el juzgado de Instrucción número 2 de Torrevieja acusada de falso testimonio.

Tanto la subdelegada de Gobierno, Araceli Poblador, como el jefe de la Comandancia de Alicante, Francisco Rodríguez, han subrayado la cooperación policial internacional y la reconstrucción minuciosa de los hechos previos al delito como claves para esclarecer el crimen.