Fernando Llopis - El último liberal

Pablo Casado y la masacre de Beziers

«Creo que al nuevo presidente del PP le interesa un partido unido con escasas discrepancias y pocos palos en las ruedas»

Fernando Llopis
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¡Matadlos a todos!¡Dios reconocerá a los suyos!, algo así parece que pronunció Arnaldo Amalrico, legado papal e inquisidor, al jefe de los cruzados cuando se precipitaban sobre la ciudad de Beziers. Beziers es una ciudad francesa que en 1209 se vio envuelta en la cruzada albigense o contra la herejía cátara. En dicha ciudad se escondieron gran cantidad de cátaros huyendo del avance del ejército papal. Cuando la victoria se decantó por éstos, no había forma de diferenciar los cátaros huidos de los habitantes de la ciudad, así que el legado papal prefirió no correr el riesgo de dejar ninguno vivo, aunque tuviese que matar a muchos que no estaban implicados de alguna manera en la rebelión. Años después, en 1938, la dirigente comunista Dolores Ibarruri, en la misma línea dijo aquello de “Más vale condenar a cien inocentes a que se absuelva a un solo culpable”, refiriéndose a los líos que tuvieron con los anarquistas del POUM en plena guerra civil. El pánico a dejar un enemigo vivo a tus espaldas se ha mantenido siempre en el ideario de muchos, por encima de tratar de integrar al vencido.

La victoria de Pablo Casado en las primarias del Partido Popular curiosamente me pilló en Narbona, muy cerca de Beziers, En una conversación informal hablamos de lo que podía hacer con los sorayistas vencidos a la hora de confeccionar el equipo directivo. Yo apunté que probablemente sería poco generoso con los derrotados. Creo que a Casado le interesa un partido unido con escasas discrepancias y pocos palos en las ruedas, más todavía cuando no se han apagado los rescoldos del caso de su máster. Entiendo que no quiera líderes alternativos mientras él continúa afianzado su liderazgo.

Soraya Sáenz de Santamaría y sus seguidores imploraban por un cuarenta y tres por ciento de representación en base a los votos que obtuvieron en el congreso. Pero Casado, además de los seguros compromisos con los otros candidatos que le dieron su apoyo en la segunda vuelta ni mucho menos se va a acercar a esos números ni mucho menos a las posibles personas propuestas por los sorayistas. De hecho, los nombres más significados con la exvicepresidenta no han aparecido en ningún puesto.

Soraya Saénz de Santamaría conversa con Pablo Casado y Dolors Monserrat
Soraya Saénz de Santamaría conversa con Pablo Casado y Dolors Monserrat - EFE

Así, Casado, con las obvias diferencias, ha preferido seguir la doctrina de Amalrico, pero con un éxito importe a destacar. Posiblemente gracias a sus mejores dotes comunicativas, Casado está consiguiendo vender mejor su mensaje de unidad del Partido Popular, con frases más o menos rimbombantes acerca del objetivo único y tal, mientas Soraya y los suyos parece más bien que imploran un carguito, sin recordar que ese cuarenta y tres por ciento fue sensiblemente menor en la primera votación, dato también podría ser una referencia.

Yo entiendo que Casado, debe confeccionar un equipo que le permita iniciar una travesía dura por el desierto que será más o menos larga o quizás inconclusa en función de ese equipo directivo. Así, a la hora de plantearse ese reto quizá no tiene demasiado sentido hablar de tendencias y sensibilidades que muchas veces lo que realmente esconden en sí son nombres de personas.

Además, esa forma de marcar el camino a seguir probablemente va a conseguir que en las comunidades menos afines se planteen pocas dudas de adhesión al nuevo líder, ya que en breve se iniciará el proceso de confección de listas electorales para las elecciones municipales y autonómicas.

Algo así pasó en 1209, Narbona y el resto de las ciudades y castillos implicadas en la rebelión, al conocer la masacre de Beziers se empezaron a rendir prácticamente sin plantear ningún tipo de resistencia. Afortunadamente los tiempos actuales no son los mismos que los de entonces y la masacre de Casado pude ser que quede en anécdotas tales como que Javier Arenas abandone la calle Génova tras unas cuantas décadas.

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