Olegario

ES de Eugenio. Saben aquell que diu... pues yo para las bodas de plata voy a llevar a mi mujer a la India... ¿Y para las de oro...? Para las de oro iré a recogerla...No, Carod Rovira no ha ido a la

POR OBDULIO JOVANÍ
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ES de Eugenio. Saben aquell que diu... pues yo para las bodas de plata voy a llevar a mi mujer a la India... ¿Y para las de oro...? Para las de oro iré a recogerla...

No, Carod Rovira no ha ido a la India ni a llevar ni a recoger a su mujer, que ahora va de mercader de Asuntos Exteriores de Cataluña y anda bullebulle en misiones diplomáticas, aunque antes hiciera un ensayo «amagatontes» en Perpiñán quitándose las bombas de encima, y a los demás que nos den. No ha mucho viajó a España para entrevistarse con Moratinos de igual a igual, qué te creías, Zacarías. El viaje a la India ha sido un de tú a tú, de nación a nación, que tanto monta el Llobregat como el Ganges, monta tanto Montserrat como el Taj-Mahal, Badalona como Calcuta, la Geltrú como Bombay.

Carod les ha llevado un nuevo diccionario Catalán-Sánscrito, una lengua moribunda la primera -la estandarización mata los matices y una lengua sin matices es como una botifarra sin mongetes- y una lengua muerta la segunda. Leyendo el AVUI se entera uno de que el catalán se enseña cada vez más y se habla cada vez menos. Mientras, Carod presume de que sea la décima lengua del mundo más traducida. La realidad es que le ocurre lo que a las tesis doctorales... un traslado de huesos de un cementerio a otro cementerio, como dice L.J.Peter. Guillermo Díaz Plaja, catalán de Manresa, académico de la Española, no entendía que se hicieran tantas traducciones al catalán, como no fuera para cebo y engorde de estadísticas. ¿Cómo se puede leer a Juan Rulfo en catalán?, se preguntaba. Editan libros de lomo en cuero repujado para lucimiento en el anaquel...

Del diccionario ha escrito aquí mi vecino de galería, cátedro en el oficio -«chamarrusquer com a bon valencià»- José Luis Torró, contando ares y mares de ese gran logro lingüístico, que se va a quedar en nada en cuanto esté terminado ese otro que preparan: Catalán-Silbo Canario.

Carod ha trapicheado allá con los valencianos, arrimándonos a su rebanada para presumir de ¡10 millones de hablantes! Presentó un nuevo «lector» de catalán en Delhi; ya van por los quinientos en el universo mundo, aprovechando ese adjetivo numeral para adoctrinar a sus catecúmenos diciéndoles que están con ellos ¡todos los científicos del mundo!, como si el de multitud fuese un argumento y no el sofisma que es.

Al nuevo corifeo hindú le van a colmatar de libros. Escribió la profesora Teresa Puerto que en una Universidad del Reino Unido contó 16 estantes con libros en francés, 8 en español, 6 en italiano ¡y 29 en catalán! -lo del pobre, reventar antes de que sobre- estos últimos enviados de regalo desde Montjuich, «baixant de la Font del Gat»...

Figuran estantes, claro está, con libros e informaciones de March, Roig, Fuster, Valor, Arnau de Vilanova... amén de Sorolla, Capuz, Benlliure, la cerámica de Manises, la paella, la cotorra del Mercat i el pardal de Sant Joan, el torró de Xixona, el Pare Jofré, el Tribunal de les Aigües, la cova del Parpalló, el Virgo de Visenteta, la sequia de Favara, el Micalet de la S_u... todo en alevosa unidad de destino, esa hopa hostil. Deberían poner en los estantes un indicativo: ¡Procedente de expolios culturales.

Vistas las derivas fatuas, rapaces y pedantes de Carot y sus apóstoles -han ido 12 con él a cenar de guagua- Gandhi daría hoy la misma respuesta que diera cuando fue preguntado qué opinaba de la Civilización de Occidente: ¡Sería una buena cosa!, dijo entonces.

Desengañémonos, el «seny» seguirá siendo un paripé, una coartada, una imposición a plazo, una partida del Haber... que ese fiasco no lo resuelve ni el nuevo ideólogo del nazionalismo de Patufet i Marieta que es Olegario. Léase Oleguer.