La obra de Nouvel quedará abierta al público como un icono más de Altea

ANA ANTOLÍNALTEA. La filosofía del proyecto residencial «Portosenso», el número 220 de la carrera profesional por la que Jean Nouvel ha recibido este año el Premio Pritzker entre 500 aspirantes, le

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ANA ANTOLÍN

ALTEA. La filosofía del proyecto residencial «Portosenso», el número 220 de la carrera profesional por la que Jean Nouvel ha recibido este año el Premio Pritzker entre 500 aspirantes, le convierte en algo más que apartamentos, a un precio que rondará el millón de euros, en un entorno privilegiado de Alicante; la antigua finca Marymontaña, a cinco kilómetros del casco antiguo de la bella localidad de Altea.

Y es precisamente con esta joya de la Costa Blanca, identificada con su iglesia, con la que aspira a rivalizar en 2010 este proyecto residencial vanguardista que salpica diseño, innovación y eficiencia energética, y que incluye un puerto deportivo propio -la Galera- integrado en plena armonía y coherencia, siempre que la crisis que se cierne sobre el sector no demore el tiempo de conclusión de este proyecto de 316 viviendas -todas distintas entre ellas y fusionadas con los bancales y curvas topográficas-, además de toda una oferta de ocio de alto nivel, incluido un hotel boutique de cinco estrellas, que también diseñará Nouvel.

¿Y cómo se trabaja con un genio? «Es algo difícil», explicó el presidente del consejo de administración de Zontoga S. A., Mariano Pérez, porque «nunca se hablaba del coste, sólo era importante el proyecto y el medio ambiente; luego vino la dificultad de localizar los materiales, dar con proveedores, y tampoco es fácil ahora ofrecer una memoria de calidades al comprador». Todo es diseño e innovación, resumió.

En calidad de anfitrión durante la vista al piso piloto, Mariano Pérez explicó que su motivación y la de sus socios era convertir este hermoso lugar «en un referente para Altea, para la Costa Blanca». Hacer algo distinto que permitiera contrarrestar la a veces denostada imagen de hormigón. Recibieron otras propuestas de reconocidos arquitectos, incluido algún valenciano, pero eligieron a Nouvel porque «queríamos un primer espada». Como si se tratara de una locura, en 2005, el genio francés, que les confesó que su intención no era construir un edificio bonito, sino un lugar hermoso, dibujó a carboncillo ante los promotores lo que sería «Portosenso», y luego envió a un arquitecto para estudiar primero los árboles de la finca. Cada apartamento cuenta con uno propio, y se ha cuidado con esmero los paseos hasta el embarcadero. La iluminación tanto del interior de los apartamentos como de la urbanización es de Novuel, quien también inventó un sistema bajo de luces porque «no quiero farolas», dijo. Las terrazas son una estancia más del hogar; con puertas correderas de piedra gris como la fachada, que pesan toneladas y que tamizan la luz del sol y del mar, igual que la pared exterior de madera de cerezo que limita con la habitación principal. En este largo camino que dura ya nueve años, hubo que reformar el PGOU de Altea que el mismo Pérez ayudó a aprobar en el año 82. Éste no admitía ni cerramientos de piedra, ni mucho menos de color gris y tampoco cubiertas sin tejas. Las de Nouvel son jardines.