corrococos

Bous, toros i braus

obdulio jovaní
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En reciente «tercera» de ABC —viernes 23— Andrés Amorós —¡Adiós Barcelona!— lamentaba los últimos clarines que sonarían —que sonaron ya— ayer en la plaza Monumental de Barcelona. Recuerda la «Oda a Espanya» de Maragall, y donde aquel acaba con un ¡Adeu Espanya! concluye con un ¡Adeu Barcelona! Llegado a este punto recuerdo una especie de contraguía turística que desvela las claves de una Barcelona decadente, un diccionario perverso en el que no se deja títere con cabeza: «Odio Barcelona».

Por mi cuenta, añado unos versos de Max Aub sobre Barcelona: «Un poco voluntariosa/ un poco marimandona/ un poco demasiado ama de casa/ muy apagada/ un poco demasiado apegada/ a su habla/ un poco sin querer ser española/ un poco demasiado queriendo ser gabacha». Por lo visto lo de «Barcelona archivo de cortesía» cervantino quedó siglos atrás. Ahora emergen en las Ramblas los nacionalismos, esa deriva fatua, rapaz y pedante, esa hinchazón de la vanidad en evolución rezagada...

A Andrés Amorós no le sorprende que «habiendo marginado la lengua española ¿cómo no iban a hecerlo con las corridas de toros?». Sí le sorprende que los socialistas catalanes se hayan alineado con el nacionalismo. Quizá porque desconoce que ya en 1880 y en su Programa Máximo aceptaron como objetivo «suprimir los cercados de los toros». ¿Acaso iban a criar toros estabulados?

Leo en «El falcó de Sueca» de Josep María Muñoz Pujol las opiniones de Joan Fuster sobre los toros, que traduzco y transmito: escribe a la mujer de Max Cahner, responsable de la Gran Enciclopedia Catalana «... vuestro escasísimo entusiasmo por la tauromaquia; en la B, y concretamente en la BA debería entrar Don Vicente Barrera, que fue una especie de Ausiàs March del capote y la muleta. Me imagino que esta injerencia mía resultaría inconcebible en los locales de la Enciclopedia, superpoblado de almogávares, de socialistas y de seguidores del Barça. Te envío, pues, una propuesta del tema que más te da escalofríos: la tauromaquia. BOUS: nombre popular de la fiesta y de la bestia que se han mantenido impermeables a los ataques del nacionalismo ampurdanés y barceloní. TOROS: la participación autóctona del deporte taurino («historial brillantísim, mes catalàunic que la mare que ens va parir»), con Jaime II, los Consellers, los Jurados, los Borja, los Cardona, los Montcada...» Sigue citando a Blasco Ibáñez (Sangre y Arena), a Rafael Dutrús,(Llapisera); incluso a Josep Pla, con sus referencias a «aqueste bestiar».

No extrañe que preguntado Duran i Lleida por este cierre, por la Fiesta Nacional, se hiciera el llonguis, habida cuenta de que afirmó en conferencia que le oí en Valencia, que «España como nación no existe» .Y dirá que Valencia tampoco, como acaba de decir Tardá en el Congreso, pidiendo libertad para «els països catalans». Evidentemente, «tots dos van ben aviats».