corrococos

Nada habrá sido nada

obdulio jovaní
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Todo se lo va a llevar: su cara ancha de gesto, sus pómulos exaltados, sus mofletes rellenados y las cejas circumflejas a modo de tejaroz cubriendo sus ojos zarcos; y su elíptica boca, oblonga y desplazada de una a otra carrillada —que en la Historia del país nunca hubiera un bocacaz que diera tanto de si; se irá pelando el diente con su risa que no cesa, ese nieto de su abuelo, presidente de recuelo, que a golpe de mochilazo, un comando del islam nos metió de hoz y coz, con cuatro días de plazo. Y se irá con viento fresco, quien siempre estuvo en las nubes...

¿Que de quién se hará seguir? Si decían de Benlloch, de su cara penitente, que se pasaba las noches durmiendo en un ataúd, de este se puede decir que hace del vicio virtud, que hace gárgaras con hiel, que se cura los empachos con enemas de vinagre, que es «boquimoll de rot agre»: como padre de la LOGSE —la madre no se conoce— engendró hijos ilustres, maestros de puño y rosa que enseñaron ignorancias, suprema pedagogía de botellón y consolas, de porro y de motorola; hizo una pedagogía de manualidades, de plastilina y macramé, gallos de papiroflexia.

Y una Historia estanca, exenta, huraña y solipsista. Demoledor de tronos y privilegios, dignificará la muerte, incluso a los indignados, plebe de la inteligencia. Será azote de los ricos, raerá sus patrimonios. Nada más allá del tecleteo de SMS, de la pegadiza masilla fonética: tío, tía. Y en sus aulas progresistas germinarán calabazas, se renovarán rebuznando a mano alzada en asambleas de plaza. Para eso está el diseño curricular, para la desmemoria y el escamoteo de la Historia. Un poco de Historia es mucha. Y así, América se dejará de descubrir; ni Amundsen llegará al Polo ni Livingstone al Nilo; ni Herodes degollará inocentes, ni Cortés engañará a Moctezuma, ni Elcano saldrá de Portugalete, ni Beethoven escribirá la novena; ni Atila dejará las estepas, ni saldrá Alejandro de Grecia, nadie viajará a Itaca, Pericles no tendrá su siglo, ni Tutankhamon su sarcófago, ni llorará Boabdil ni César conquistará las Galias, nadie dibujará bisontes en Altamira ni ciervos en la Parpalló; Newton no descubrirá la gravitación universal, la tierra seguirá siendo plana; ni Nerón incendiará Roma, ni Calvino morirá en la hoguera, ni a San Juan de la Cruz le llegará la noche, ni tendrá dos hijas el Cid, nadie gritará ¡Viva Zapata! ni se hundirá el Titánic; Raimon no seguirá diciendo no a grito pelado... La Historia no llegará más allá del cantón de la propia plaza, basta de paparruchadas. Nada habrá sido nada...

También se irá la Chacón, con su cara de reproche, volviendo a su somatén. a su éxtasis tribal. Ya todo será Estado, matriz clónica, en gigantesco rasero, con la envidia igualitaria todos seremos un plagio... Eso sí, seguirá Eliseu Climent, atendiendo a «sus tinglados» como dijera Fuster, con sus cultos de rebufo, filólogos de garrafón, científicos de ciencia incierta...serviles en grado de genuflexión...