¿Navidades laicas?

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PARA escribir estas líneas estuve buscando un libro del que saqué estas frases: «En 1938, la Liga de Maestros... propuso la celebración de una Navidad escolar no cristiana»; «La orden del ministro de Educación de noviembre de 1936 para la remoción del crucifijo de las paredes de las aulas... ». Sustitúyanse los puntos suspensivos de la primera por «nacionalsocialistas»; refiérase el «ministro de Educación» de la segunda al que lo era entonces de Alemania. El libro se titula «La persecución religiosa de los nazis», de J. Conway.

En el sardinel en revoltijo de mis libros, flanqueando el anterior encuentro uno de Sánchez Albornoz, el que fuera presidente del gobierno republicano en el exilio -«Todavía. Otra vez de ayer y hoy»- quien años antes fuera titular de la cátedra de Historia de España ¡en la Universidad de Barcelona!; a vuela hoja leo unos subrayados que no me resisto a transcribir: «...el Casón del Buen Retiro al que acaban de llevar la mamarrachada del Guernica»; «...sería destituido de mi cátedra por duplicado: por el ministro comunista de Instrucción Pública en Valencia en 1938 -el mismo día que lo fueron Ortega y Gasset, Marañón, Américo Castro- y por el ministro de Instrucción Pública del «glorioso movimiento» en fecha que ignoro...». ¿En qué Universidad de hoy se cuentan estas cosas?

Hecha esta digresión retomo la cuenda del ovillo; aquella singular Navidad propuesta por los nazis parece repetirse aquí. En carta al director de este periódico, un madrileño se quejaba de que en la capital del Reino, en los adornos festivos de estos días, no hubiera ninguno que recordara la Navidad. Nada extrañe; al parecer, en la villa y corte «la cultura» se dicta desde el Círculo de Bellas Artes, con Pilar Bardem como actriz de carácter y un amplio elenco de personajes progresistas en busca de autor patrocinador. La comedia -¿volverá a hacerse tragedia?- se extiende hasta quí, en Valencia, quizá por aquello que expresaba Ortega: «El hombre medio piensa, cree y estima precisamente aquello que no se ve obligado a pensar, creer y estimar por sí mismo en esfuerzo original. Tiene el alma hueca y su única actividad es el eco». Así que no hace mucho apareció un «Papá Noël» de trapo escalando un balcón, y confirmando lo del eco, fueron apareciendo por centenares en otros tantos balcones; luego fueron tres reyes magos los que tomaron cuerda en la escalada y ahora ya hay imágenes de un Niño Jesús titiritando en los barrotes de muchas balconadas. Por lo visto hay una reacción, siempre consecuencia de una acción. Parece ser que en Alemania, los nazis, aquellos socialistas de camisa parda y paso de la oca que sustituyeron la cruz judía por la cruz gamada, no tuvieron mucho éxito con sus instrucciones... que hasta tienen un Papa alemán.

Así cualquier día sale el presidente Zapatero a anunciarnos la buenavieja de que España -ese resto- ha dejado de ser católica, empecinado como está en ganar la guerra civil dándole como le da al bombo y caña de la memoria histórica. Selectiva, por supuesto. Y rencorosa.

Ayer estaban por la supresión de la asignatura de Religión en las escuelas, hoy por ponerle plazos «porque sí», al aborto. En su día, en la revista «El Socialista» se fijaban posiciones: «Estamos decididos a hacer de España lo que se ha hecho en Rusia». Aplíquese, pues, presidente Zapatero. Allá Putin comulga con frecuencia. estuvo hace unos días en el entierro del Patriarca de Moscú, Alexis II, de la Iglesia Ortodoxa. En la catedral que cerró Stalin y reabrió Yelstin. Pues eso, ¡Felices Navidades! a todos, sean laicos o creyentes. Amén.