El Grupo de Intervención en Desastres será alertado a través del 112

«Nadie está preparado para la tragedia, pero nosotros ayudamos a afrontarla»

ANada hay tan destructivo para una persona como sufrir una tragedia, la pérdida inesperada y súbita de un ser querido como consecuencia de una catástrofe, víctima de un devastador incendio o arrasadora inundación, de una explosión, de un terrible accidente de tráfico, e incluso de un asesinato o secuestro en masa. Todas estas situaciones, que suelen conllevar múltiples víctimas mortales y que implican la evacuación de heridos y prolongadas sensaciones de angustia, pánico y desesperación por parte no sólo de los protagonistas directos, sino de sus familiares, provocan un sufrimiento que lleva a un impotencia, rabia contenida y bloqueo emocional del que difícilmente se puede salir sin ayuda profesional.Es entonces cuando intervienen los psicólogos del Grupo de Intervención en Desastres, compuesto por una veintena de especialistas con una edad media de 30 años, cuya labor consiste en ofrecer una primera atención a los afectados por una tragedia y ayudarles a afrontarla.Este grupo, liderado por Marcelino Yagüe, también policía, comenzó a funcionar hace unos cinco años, cuando una tremenda e inesperada explosión en la embarcación Proof Spirit hizo temblar los astilleros de Valencia e incendió la nave cuya construcción ultimaban cientos de operarios, ocho de los cuales fallecieron en el siniestro.La multitud de personas que quedaron atrapadas en las bodegas del barco y la forma horrible en que muchos observaron cómo hasta 18 de sus compañeros morían abrasados hizo necesaria la intervención de los psicólogos, que desde entonces acudieron a otras catástrofes como la explosión de una pirotecnia en Rafelcofer (2000), donde también varias personas quedaron atrapadas bajo los escombros, el parricidio múltiple de Tuéjar, donde atendieron a las familias de los muertos y del asesino (2002), además del accidente de un autobús en Alicante (1999) y el derrumbamiento de una finca en Almácera con dos víctimas (2002).A la hora de comunicar una tragedia hay que emplear un lenguaje adaptado a la edad del sujeto, actuar con la mayor naturalidad, mostrarse con entereza y no generar más angustia. Es fundamental no ocultar la realidad, sino aquellos aspectos de la misma que supongan imágenes desoladoras o desagradables y los detalles más escabrosos, explicó Yagüe. Aseguró que a lo largo de su experiencia se ha visto sorprendido por la entereza de la gente.Desconcierto y bloqueo emocionalSegún Mariano Navarro, otro de los integrantes del Grupo, lo normal es que las personas afectadas reaccionen negando el desastre en cuestión, pues «no creen que haya podido ocurrir algo así porque nadie es consciente de que le pueda pasar a él. La comunicación de la noticia siempre crea desconcierto pero no hay que favorecer el bloqueo».Por ello, es muy importante «centrar en la realidad al afectado, mantener el orden y el control y ayudarle a la expresión de sus sentimientos». Considera que es fundamental exteriorizar el dolor, «ya que las manifestación emocional contribuye a la toma de conciencia de la realidad».Debido a la sensación de soledad y abandono. también es importante mantener la presencia y acompañar al afectado en todo el proceso, incluso en el reconocimiento del cadáver y el funeral para después estudiar un seguimiento posterior de su caso.El Grupo de Intervención Psicológica en Desastres será activado a través del teléfono único de emergencias 112 de la Generalitat en casos de urgencia.

GEMA ALONSO
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TEXTO: GEMA ALONSO FOTOS: ABC Y MIKEL PONCE