Fernando Llopis - El último liberal

Los muros caen Maduros

«Cuando no ha habido más que expoliar al ritmo del “exprópiese” y el precio del petróleo ha bajado, todo se ha hundido»

Fernando Llopis
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Si la gente fuese feliz, no sería necesario poner muros para evitar que huyera”. Mi compañero de clase me miró como si hubiese mentado al mismísimo diablo cuando pronuncié algo así tras su charla sobre los beneficios de la economía comunista. Tuve la sensación de que, tras la aparición de esa sencilla y contundente evidencia, su improvisado mitin empezaba a perder contundencia por momentos. En aquellos tiempos a mí no me interesaba en demasía la política y prefería el deporte. Es probable que empezara a asumir que tras el muro no debían ir demasiado bien las cosas cuando leía cosas acerca de los jugadores de equipos de fútbol más allá del telón de acero que desertaban a la menor oportunidad. Hace escasos días puede ver una película, “la revolución silenciosa”, que me permito recomendar a todo aspirante a comunista. La trama se sitúa en la felizmente extinta República ¿Democrática? Alemana poco antes de la construcción de ese muro que la separaba de la parte verdaderamente democrática de Alemania. Ser consciente de que vives en un mundo cada vez más delirante y dictatorial es duro, sobre todo cuando parece que un mundo menos opresor está prácticamente a la vuelta de la esquina.

Siempre me ha llamado la atención que los que más gritan reivindicando la libertad total en las democracias son los que callan cuando se nombraba a las dictaduras comunistas. Es difícil de entender, por eso, los jóvenes estudiantes de la película que se ponen simbólicamente al lado de los manifestantes de la revolución húngara contra el yugo soviético sufren en sus carnes el darse cuenta de la terrible realidad en la que viven. Un mundo donde prima la lealtad al régimen mucho más que la capacidad y el trabajo, donde se vive mejor si no se te ocurre pensar nada que importune a los que mandan. Un mundo donde se justifican cualquier tipo de desmanes nombrando las grandes gestas heroicas como fue en su día la derrota de Hitler. Pero el tiempo pasa, y el pasado no puede condicionar de esa forma ni el presente ni el futuro.

Pero al final, casi siempre el tiempo pone cada uno en su lugar y un modelo tan poco eficaz como el comunista no pudo soportar la competencia con el mundo democrático. Así, cuando estuvo suficientemente maduro, el muro cayó con estrépito y júbilo. Como también retrataba con humor la película “Goodbye Lenin”, el cambio no ha sido fácil y la nostalgia a veces nos hace confundir los beneficios de los nuevos modelos.

Pero a pesar de la sucesión de fracasos en la implantación de los regímenes populistas y/o comunistas, siempre hay gente que consigue convencer de su bondad a muchos de sus conciudadanos, ahí tenemos el caso de Podemos en España. Pregonan sin rubor que son modelos fantásticos. mucho más justos y que, sobre todo, dan más libertad al pueblo. Pero lo peor de esos regímenes, es que cuando ellos entran por la puerta, la libertad sale por la ventana. Al igual que les ocurrió a los estudiantes alemanes de la película, ha sido muy duro para los venezolanos, que a pesar de haber votado democráticamente a otros representantes, el presidente Maduro se ha mantenido en el poder como si nada. Imagínense ustedes si tras unas elecciones en España, el rey impidiera tomar posesión al presidente elegido por el congreso español.

Nicolás Maduro en un acto público, con la imagen detrás de Hugo Chávez y Fidel Castro
Nicolás Maduro en un acto público, con la imagen detrás de Hugo Chávez y Fidel Castro - AFP

Maduro y Chávez han acabado con la economía venezolana, precisamente por no basar su trabajo en los más preparados sino en los más leales. Cuando no ha habido más que expoliar al ritmo del “exprópiese” y el precio del petróleo ha bajado, todo se ha hundido. Los que han podido, han abandonado su país en busca de una oportunidad de vivir dignamente. Yo confío y deseo que puedan seguir haciéndolo próximamente en su país, ya que como su nombre indica, el gobierno está cada vez más Maduro para caer. A nosotros nos toca estar al lado de los demócratas y no dar loas a Maduro y al espíritu de Chávez como hacen algunos.

Pero cada vez es más llamativo, que los que se denominan antifranquistas y antifascistas silben cuando se habla de Maduro. Esta semana en un acto realizado en Alicante por Venezuela, el previsible candidato de Ciudadanos a la Generalitat Valenciana, Toni Cantó, indicaba que allí no había representantes del PSOE, Podemos, Compromís o Izquierda Unida. Probablemente estarían en algún acto a favor de la exhumación de los restos de Franco, que es algo que les resulta más motivante y atenta menos contra sus controvertidos principios y puede que a su financiación.

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