El infierno de Mauthausen puede verse en el Castillo de Cullera. Israel García

Más de 400 valencianos fallecieron en campos de concentración nazis

Honrar a los que murieron en los campos de concentración nazis y dar voz a los que siguen vivos. Este es el objetivo de las jornadas organizadas ayer por el Ayuntamiento de Cullera. Un homenaje, el primero de este tipo que se organiza en la Comunidad, en el que han participado algunos de los supervivientes del infierno de Mauthausen.

CULLERA. Pilar Muñoz
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La iniciativa partió del Ayuntamiento de Cullera de manera casi fortuita. «Descubrimos por azar que uno de los vecinos de Cullera murió en Mauthausen», explicó a ABC Ximo Boix, concejal de cultura en esta localidad valenciana. «A partir de ahí intentamos localizar a sus familiares a través del archivo municipal y encontramos al hijo del hermano. Habían perdido su rastro en el año 41 cuando entró a formar parte de las tropas francesas civiles.

Esto ocurrió hace tres semanas, tiempo suficiente para que el Ayuntamiento se pusiera en contacto con la asociación Amical Mauthausen, que es la que aglutina a los españoles deportados a campos de concentración. Fue entonces cuando surgió la idea de organizar unas jornadas conmemorativas en el Castillo de Cullera «que honraran la memoria de los 400 valencianos que murieron a manos de los nazis y que dieran voz a los más de 100 que sobrevivieron», comentó Ximo Boix.

La mayoría de los deportados no pudieron volver a España por las circunstancias políticas de la época. Sin embargo, hubo algunos que sí que lo hicieron, alrededor de 50. En la actualidad viven en la Comunidad unos doce, entre ellos Francisco Aura y José Jornet Navarro. Según puntualizó Boix, «las cifras que manejan las asociaciones hablan de 11.000 españoles, de los que solamente sobrevivieron unos 2.000».

UNA CUESTIÓN «INCÓMODA»

«Muchas familias valencianas no saben lo que ocurrió porque el régimen de Franco se negó a reconocer ningún registro civil de defunción», comentó a ABC Ximo Boix, «por eso expondremos una lista con los nombres de los fallecidos». Para Boix se trata de un tema «políticamente incómodo que la transición no pudo resolver porque había otros españoles que estuvieron en la División Azul, pero que tampoco han encarado ni los socialistas ni el gobierno del PP».

Ayer Francisco Aura compartió con los presentes su experiencia en aquel «horror» y hoy el presidente de Amical, Joan Escuer, y otros supervivientes, participarán también en una mesa redonda. Estos actos irán acompañados de una exposición que bajo el título de «Españoles en campos de concentración. El infierno de Mauthausen» recoge algunas de las fotografías robadas a los nazis por Francesc Boix, el único español que fue llamado a testificar en los juicios de Nuremberg.