Vicente Ordaz - El Faro

La manta que no abriga

«Es la última moda en la justicia. Da igual que hayas sido político, mediador, trincón profesional o palmero»

Vicente Ordaz
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No seré yo el que defienda la gestión de la Fórmula 1 en Valencia. Espero que la justicia aclare y depure responsabilidades, sea con quién sea. Pero si lo que hizo ayer Álvaro Pérez el “Bigotes”, ese personaje otrora soberbio y poderoso y que ahora purga sus delitos en una cárcel, fue tirar de la manta, que baje Dios y lo vea. Vaya bochorno, acorde al sujeto por otra parte.

La expectación había vuelto a levantarse, el brazo armado de Gurtel en la Comunidad venía a destripar los entresijos de la construcción del circuito de Valencia. El que suscribe esperaba pruebas, documentos, algún archivo informático, algo muy de moda ahora, pero encontramos otra cosa, un ser balbuceante, contradiciéndose a sí mismo que terminó llevándose además la regañina de la jueza por no aportar nada nuevo, tiene pinta que su señoría ayer, se creyó poco o nada de lo que Don Álvaro declaraba con la intención, ahora sí dice él de colaborar con la justicia y decir la verdad, al parecer lo de antes eran bromas para pasar un buen rato entre todos, jueces, funcionarios y abogados.

Imagen de archivo de Álvaro Pérez «EL Bigotes»
Imagen de archivo de Álvaro Pérez «EL Bigotes» - ABC

Es la última moda en la justicia. Da igual que hayas sido político, mediador, trincón profesional o palmero. Si te “cogen” y te cae una condena “arregladita” coges el móvil, marcas el número de la fiscalía y sueltas lo primero que se te ocurra con la esperanza de que el juez de turno se apiade de ti. Da igual si durante nueve años tuviste otra versión, no importa si como ayer el Bigotes (la imagen es tan grotesca como el apodo), cambia su declaración de hace menos de dos meses, si no tienes pruebas no te preocupes, tu “dispara” que igual va y cae algo.

Aún así, la culpa es de Camps, de Costa, de Rambla, absuelto en el caso de la financiación irregular del PPCV por si a alguien se le ha olvidado, la culpa es de todos aquellos que trataron o tuvieron amistad con esta “gentuza”. La culpa es sólo suya, aunque en la justicia como en mundo del espectáculo, el show siempre debe continuar.

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