Interior admite que el SIVE acumuló varios fallos técnicos en los dos primeros meses

D. MARTÍNEZ | ALICANTE
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El Sistema de Vigilancia Exterior (SIVE) que controla la llegada de pateras y lanchas de «narcos» a las costas alicantinas no necesitó demasiado tiempo para quedar en evidencia, ante la sucesión de pateras y alijos que le pasaron desapercibidos. El Gobierno no tuvo más remedio que admitir, en una respuesta parlamentaria desvelada por ABC el 24 de diciembre, que el SIVE podía llegar a ser «inútil» bajo determinadas circunstancias.

Sin embargo, los problemas del sistema de vigilancia -integrado por cuatro radares fijos y uno móvil conectados a un centro de mando- desde su puesta en funcionamiento van mucho más allá. Según admite el Ejecutivo en otra respuesta escrita, los radares acumularon numerosos fallos técnicos que mermaron su eficacia a lo largo de los dos primeros meses de funcionamiento.

A pregunta del senador del PP por Alicante Agustín Almodóbar, el Gobierno explica en su respuesta -publicada en el Boletín del Senado el pasado 27 de enero- que la estación de Cabo Roig, al sur de la provincia, presentó «fallos ocasionales durante el período comprendido entre el 4 y el 26 de octubre». La estación de San Antonio, al norte, también falló «entre los días 1 al 6 de octubre».

Diez embarcaciones

Por su parte, el radar de Santa Pola presentó «pequeñas incidencias a la hora de localizar los tracks y el movimiento de las cámaras entre los días 4 al 19 de noviembre», aunque estuvo «operativa en todo momento».

Durante el periodo en el que se localizaron los fallos en los radares, la costa alicantina recibió nueve pateras y una planeadora con droga, tal como ha venido informando ABC. Según el Gobierno, desde la entrada en funcionamiento del SIVE hasta el mes de diciembre llegaron a Alicante «quince embarcaciones» entre pateras y lanchas, de las cuales «cuatro fueron detectadas por el SIVE».

Lo cierto es que los fallos en los radares se han convertido en una auténtico quebradero de cabeza para el Ministerio del Interior. Según se admite en otra respuesta al senador Almodóbar, publicada el 3 de diciembre, los radares originales del SIVE llegaron «el 8 de julio» de 2009, pero fueron devueltos a la empresa para «subsanar las deficiencias», al «no poderse verificar el total y perfecto funcionamiento de los sistemas» de vigilancia.