La hora de los libros

El jueves arrancó con fuerza la Feria del Libro con la promesa de concitar a 100.000 visitantes durante este puente. El precio de las casetas ha subido este año a 600¤, pero pocos libreros se quejan, porque la de Viveros es mucho más barata que las de Barcelona o Sevilla

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MARTA MOREIRA.VALENCIA.

Si la primavera despliega sus bondades climatológicas, la arbolada travesía de los Jardines de Viveros se atestará este largo fin de semana con la visita de cerca de 100.000 personas a la 37 Feria del Libro de Valencia. El panorama actual de la literatura valenciana y la perseverante moda de la novela histórica medieval (la culpa de todo, ya se sabe, la tienen Ken Follet y Dan Brown) son las promesas de esta edición. Los libreros, merced a su experiencia y ojo clínico para sonsacar los gustos lectores a los clientes más desorientados, no sólo tratan de inculcar el interés por las novedades editoriales, sino por la literatura juvenil y los valiosos facsímiles de códices e incunables que, gracias a la venta en cómodos plazos, ya son accesibles a las rentas medias -aunque, desgraciadamente, también a los ladrones que cada año aprovechan el tumulto de la Feria para demostrar su debilidad por lo ajeno-. Por poner un ejemplo, un facsímil del Libro de las Horas del maestro Rohan de la primera mitad del siglo XV, profusamente miniado con pan de oro, alcanza los 3.197 euros. Según explican los libreros especializados, el perfil del comprador de estas «joyas» tiene más de cuarenta años. «Algunos los compran por esnobismo, para ponerlos en un atril y que los vean las visitas; otros como inversión o como fuente de cultura», explica un comerciante. De primera mano Las estadísticas demuestran sin embargo que los «best-sellers» no se llaman así por capricho, de modo que los libreros han hecho acopio de ejemplares de «La Catedral del Mar» de Ildefonso Falcones (al igual que en «Los Pilares de la Tierra», también gira en torno a la construcción de una catedral, pero en Barcelona) y las dos novelas estrella de Carlos Ruíz Zafón, «La sombra del viento» y «Marina». La proximidad del asueto estival hace subir las ventas de guías de viaje y mapas, pero la reina es siempre la novela. Uno de los alicientes de la Feria del Libro es la posibilidad de conocer los trabajos literarios de la mano del propio autor. El programa de presentaciones y conferencias es amplio y puede consultarse en www.firallibre.com. Los avatares del sector Este fin de semana, la carpa que congrega a los editores valencianos llevará al escritor Enric Sòria para hablar del actual panorama literario valenciano; Laura Gallego departirá con sus lectores sobre el género fantástico, y el fotógrafo José María García Poveda presentará su recorrido gráfico por tres décadas de libre expresión sobre los muros de la ciudad de Valencia. Se presentarán además siete versiones del «Tirant lo Blanch». Agrupados mañanas y tardes en casetas colindantes, los más de ochenta libreros que participan en la Feria del Libro tienen tiempo para discutir sobre la incierta realidad de su sector. Se habla de la nueva Ley del Libro, de los derechos de propiedad intelectual, de la competencia desleal entre editores y libreros ¿Qué destino depara el futuro para un producto realizado con papel en un mundo con recursos naturales escasos, con una sociedad totalmente informatizada y basada en la cultura del ocio rápido? ¿Qué hacer contra una economía globalizada y neoliberal que impone la ley de la eficiencia y por tanto pone en tela de juicio la razón de ser de los pequeños comercios? «Me dan ganas de llorar cuando al entrar en una gran superficie escucho cómo llaman «mercancía» a los libros», dice Agustín Larraz, propietario de la librería El Cresol. Gloria Mañas, presidenta del Gremio de Libreros que organiza la Feria, recordaba el jueves la insustituible vocación de servicio al lector y la experiencia que aporta el oficio de librero, diluido en las grandes superficies. Por ello no deja de resultar extraño que algunas de ellas tengan casetas en la Feria.