De Herodes a Bibiana

POR: OBDULIO JOVANÍ
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HOY, 28 de diciembre, día de los santos inocentes -de los de Bibiana, no de los de Herodes, pongámonos al día- tan cercano ya el fin de año, a punto estamos de hacer Historia del que acaba, aunque a juzgar por la ídem televisiva -¿hay otra historia fuera de ella?- nada hay más allá de Belén Esteban...

Recuerdo que hace algunos años me ocupaba de escribir de los mamporreros de la lengua, de aquellos que servían en el último escalón del picadero lingüístico y ayudaban a introducir aquella en las anfractuosidades de la yeguada de conveniencia; celestinos, procuraban la eyaculación controlada, el orgasmo dirigido, la clonación intelectual con la que alcanzar una estirpe genética de incondicionales. Catecúmenos de pupitre desfloraron la lengua valenciana con abortivos ortográficos. Sangradores aplicaron la lanceta para uniformar el léxico. Puristas, integristas, predicaron la guerra santa de la uniformidad que excluye, de la unidad que arrejunta y arrebata la libertad. Vale quien sirve, o sea. ¡Quien duda -único medio para el enriquecimiento intelectual- se opone a la evidencia científica! ¿Realmente, hay una ciencia cierta?

Digo de un tiempo pasado -¡y por lo tanto, mejor!- en el que uno hablaba por boca de todos -¡Nosaltres!- tantos cuantos más le seguían, como las ratas a Hamelin, una cohorte que le hacía la corte, en una ostentación pedante y elitista de un mutante de cuarto menguante, sorpresivo guadiana cultural, veleta al aire de tramuntana, progresista arribista de 1238. Todo lo anterior es prehistoria y se le expulsa, pelillos a la mar.

Qué tiempos aquellos, tan dados a rebautizar mares, a jugar a recortables, a decir tezeta donde decíamos ese, a alquimistas de la «sang de castella i tinta bermella», de los karatekas del «bon colp de fals». Qué tiempos en los que en las escuelas comenzaron a apoderarse del alma de los niños, como preconizara Lenin, y en la Universidad se programaran enseñanzas «irreversibles» amén de situarla fuera de España, no más allá de L´Horta.

¿En qué quedó tanta «movida»? Quedan aferrados a sus convicciones, a sus prisiones, los que crecieron amamantados a las ubres de un PSOE «que si fuera una zarzuela -como escribiera la periodista Pilar Cambra- su libreto discurriría por los siguientes avatares: ahora me pongo el socialismo, ahora me lo quito; hoy grito que te quiero verde amapola y mañana empalidezco con todos los pudores de la socialdemocracia...»

Así, los hay que hacen maravillas manejando el colorete. Sufren el síndrome de la letanía cuyo principal síntoma se manifiesta en la obsesiva manía de reproducir una sucesión de tópicos... que calmen sus nervios y sus inquietudes. Venden la imagen de la permanencia de unos valores, cuando su andadura política evidencia una pura coyuntura veleta a ... ese viento dueño de la tierra. Afirman que la verdad y la razón sólo requieren serenidad y firmeza. Pues no, lo que la verdad requiere es que no sea una mentira política. Y la razón no sea de la que se da a los tontos, que se les queda boca de belitre y a casita que hay partido.