Fernando Llopis - El último liberal

La guerra de los Rose a «la valenciana»

Los dos más altos cargos del Gobierno valenciano piensan exactamente lo mismo: «a ver cómo gestiono los próximos meses para poder sacar más votos que este o esta»

Fernando Llopis
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10:00 AM, Palau presidencial, reunión del president con la vicepresidenta del Gobierno autonómico.

Tras la rutinaria sesión de fotos del encuentro, cuando los fotógrafos abandonan el despacho presidencial y el president se dispone a hablar aparece un ujier.

-Sr. president, el líder de Podemos solicita estar en la reunión, dice que tiene la sensación de que les están ninguneando.

-Tiene razón.

-Entonces, ¿le hago pasar?

-No, que tiene razón que le estamos ninguneando.

Mientras el ujier abandona el despacho escucha una gran risotada a sus espaldas.

Ya solos, el president inicia la conversación,

-Bueno, ya sabes que nuestro idilio tiene que llegar a su fin de una forma civilizada, quizá incluso antes de lo previsto. Ya sabes cómo me favorecen las encuestas.

-Espero que no te refieras a las encuestas del CIS que están más trucadas que las que hacía Stalin en sus congresos. Yo también tengo mis encuestas y salimos claramente vencedores.

-Olvidas que tus encuestas las hacéis en valenciano y los castellano parlantes no participan. Esos no os van a votar ni hartos de vino tras las jugadas del conseller de Educación. Así que tampoco son muy fiables.

-De todas formas tienes razón en que a lo mejor debemos empezar a distanciarnos de forma civilizada por lo que pueda pasar, ya sabes que mi objetivo es sacar más diputados que tú para ser la futura presidenta.

-Yo también estoy en esas, por eso debemos buscar el momento adecuado y quizás toque el momento de hacer algo como en la guerra de los Rose de enfadarnos un poquito.

-¡Qué gran película la de Danny de Vito!, Entonces ¿yo haría de Kathleen Turner y tú de Michael Douglas?

-Sí, pero civilizadamente.

-Entonces, president, ¿puedo quejarme de que sois vendidos al Gobierno central? Y ¿puedo atizar civilizadamente a la consellera de Justicia que me cae un poco gorda?

-Yo iba a decirte lo mismo respecto al conseller de Educación, pero me da algo de pena con todos los decretos que le han tumbado, creo que no ha sacado ninguno adelante. Y ¿qué me dices de la última ocurrencia de adelantar el inicio de las clases a los niños de Alicante?

-Me parece mal, pero para que veas que se ha moderado, su idea inicial era solo adelantar el inicio de las clases en los colegios concertados y en los de línea castellana.

-Sí, todo un experto en meterse en charcos. Si te parece, para justificar nuestro trabajo y garantizarnos la victoria, ¿escribimos una lista de con los diez grandes logros del Botánic?

Puig y Oltra en las Cortes Valencianas
Puig y Oltra en las Cortes Valencianas - MIKEL PONCE

Un silencio llena la sala.

-Bueno, al menos los cinco grandes logros.

El silencio se vuelve a adueñar del despacho presidencial. El president añade: ¿y al menos un logro?

-La vicepresidenta salta con el dedo señalando hacia arriba y grita

-¡Eso lo sé!, ¡que hemos gobernado con menos escándalos que el PP!

-Bueno, algo es algo. En cualquier caso quiero que nos enfademos civilizadamente, no sea que nos pase como en la película.

-Ostras, president, tienes razón, a ver si nos quedamos tú y yo colgados de una lámpara mientras el PP o Ciudadanos ganan las elecciones.

-¿Sabes lo que te digo? Que voy a encargar unas encuestas más fiables y ya decidimos si adelanto las elecciones envuelto en la senyera el día nueve de octubre.

-Me parece una gran idea. ¿Te parece que salgamos diciendo que seguimos pensando en los ciudadanos y ciudadanas de la Comunitat y que todo lo que hagamos será por ellos?

-¡Fabuloso!

Los dos más altos cargos del Gobierno valenciano abandonan el despacho mientras curiosamente piensan exactamente lo mismo: «a ver cómo gestiono los próximos meses para poder sacar más votos que este o esta».

Cuando se dirigen a la rueda de prensa, aparece el líder valenciano de Podemos solicitándoles estar con ellos en la rueda de prensa. El president le mira con mirada paternal y le dice: «no te preocupes, a la próxima te invitamos».

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