Toni Subiela - Tribuna

Del guateque a guatepeor

«Unos y otros aprovechan los vendavales independentistas para tapar sus propias vergüenzas»

Toni Subiela
VALENCIAActualizado:

Si de algo puede presumir España desde hace demasiados años es del despropósito de la política que la maneja. Una gestión medio zombie que camina a la deriva por legislaturas moribundas y cuyas soluciones son remiendos para no salir del atolladero.

En la Comunidad Valenciana tenemos el mejor ejemplo del desgobierno a tres bandas, la mayor diferencia entre lo que uno puede llegar a proponer y finalmente consigue. Pasado el ecuador de la legislatura, el Botànic se ha dedicado a realizar más “seminarios” para planificar su gestión que a gestionar algo. Porque lo que se dice hacer, ha hecho poco o nada. Ha deshecho lo que no le gustaba para hacerlo a su manera y con los suyos.

Este es el desgobierno que prometió equidad, transparencia y participación en todos los ámbitos de su gestión, y que con lo único que nos ha obsequiado ha sido con desigualdad, opacidad e inhibición. Vamos, justo lo contrario de lo que cuentan.

Y claro, al caos regional tenemos que sumarle el desconcierto nacional, las políticas que diferencian en lugar de aunar, las coartadas que tapan la suciedad en vez de limpiarla y los intereses que sustentan los egoísmos territoriales en lugar de fomentar el bien común sin procedencia ni residencia.

Este guateque de políticas inconexas va camino de cronificarse o, lo que es peor, agravarse en fase terminal. La política botánica revanchista, la de romper en lugar de superar, la de una gestión rencorosa, contracultural y reduccionista, no ha tenido por encima de ella nada que le impidiera el atropello. Más bien al contrario, la semilla del adoctrinamiento campa a sus anchas por nuestra tierra mientras unos y otros aprovechan los vendavales independentistas para tapar sus propias vergüenzas.

Lo peor de todo es que pronto entraremos en la recta final para las próximas elecciones municipales y autonómicas, con lo que el filibusterismo electoralista acabará con el poco oxigeno que ya nos queda para respirar.

Me gustaría pensar que vendrán debates provechosos, procesos de escucha ciudadana, propuestas para una gestión pública del mañana, mayores oportunidades para emprender propósitos profesionales o un proyecto en el que cupiéramos todos fuera cual fuera nuestro pensar. Pero creo, y espero equivocarme, que dada la situación en la que nos encontramos y todo aquello que vendrá acercándonos a la cita electoral, tendremos que hacer grandes esfuerzos para que no empeoren las cosas, para no pasar del guateque a guatepeor.

Toni Subielaes diputado autonómico de Ciudadanos

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