La grandes mezquitas se unen para neutralizar el islamismo radical

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I. R. T.

VALENCIA. Poner freno a los mensajes «incendiarios» que se difunden en mezquitas, sótanos y garajes diseminados por todo el territorio de la Comunidad Valenciana convertidos en improvisados oratorios ajenos a todo tipo de control. Es el objetivo con el que nace el Consejo Islámico Valenciano, integrado por las mezquitas más importantes de la región: Valencia, Alicante, Castellón, Sagunto y Onteniente.

«No hay ni un sólo pueblo que no tenga su oratorio, ¿pero está difundiendo bien el mensaje del Islam?», se pregunta el presidente del Consejo, Imad Al-Naddaf Yalouk, quien reivindica una mayor implicación de las administraciones frente a los «mensajes confusos que se difunden desde algunos de estos oratorios» porque «alteran el mensaje integrador del Islam» y «no llevan a la buena convivencia». «Ha habido una cosa terrible, el 11-M, y esos mensajes incendiarios han ayudado. Por eso hay que eliminarlos con educación, preparación y prevención», señala el presidente del Consejo, quien ya trabaja en un proyecto orientado a crear una escuela dedicada a formar imames para que difundan un mensaje homogéneo e integrador, frente al «erróneo y ortodoxo» que se está difundiendo en la actualidad desde mezquitas, asociaciones y locales donde se entremezcla «la religión con otros asuntos que no tienen nada que ver» y donde se detectan injerencias de países extranjeros. Sería la primera escuela de este tipo que existe en España y formaría a imames para todo el territorio nacional porque lo importante, dice, no es que se abran oratorios, sino que éstos cuenten con «imames que lleven un mensaje pacificador». Considera «insoportable» la proliferación de «imames turistas» que, invitados por distintos colectivos, llegan a Valencia para difundir el Islam con un absoluto desconocimiento de la sociedad en la que están predicando, de sus límites y de su Derecho Constitucional.

«Si no se empieza por ahí, vamos a tener problemas en el futuro», señala Imad Al-Naddaf, que tiende la mano a todas aquellas entidades religiosas reconocidas como tales para que se integren en el Consejo Islámico de Valencia, que, tras dos años de negociaciones, recientemente obtuvo el visto bueno del Ministerio de Justicia para su inscripción en el registro de la oficina de patentes y marcas.

La puerta, sin embargo, se mantiene cerrada para el Centro Cultural Islámico de Valencia, expulsado en abril de 2004 de la Mezquita de Valencia, titularidad del Centro Islámico de España, del que es portavoz el propio Al-Nadda, que ya entonces denunció la conversión de la mezquita en un negocio sometido a injerencias de estados extranjeros defensores del Islam más radical. No en vano, el ex presidente de este centro, un ex militar tunecino llamado Ridha El-Barouni, ha estado siempre bajo sospecha, hasta que el pasado mes de junio el Ministerio de Interior le retiró el asilo político por sus vínculos con Al Qaida y el terrorismo islámico.

«Serán bienvenidos si quieren integrarse», señaló el presidente del Consejo Islámico de Valencia, quien precisó, no obstante, que para que esto ocurra deben gozar con el reconocimiento de la administración como entidad religiosa.

Freno a An-Nadha

La decisión de constituir este Consejo nace después de la «revuelta» protagonizada por el Centro Cultural Islámico de Valencia y después de que, a principios de año, las Fuerzas de Seguridad elaboraran un informe advirtiendo de la creciente influencia del movimiento fundamentalisma An-Nadha entre los musulmanes residentes en la Comunidad Valenciana.

El informe también señalaba que An-Nadha, asociación con sede en Londes y que cuenta entre sus dirigentes a ex militares tunecinos que han sido instructores en campos de adiestramiento de Al Qaida en Sudán, había dado instrucciones a sus responsables en España para «iniciar un proceso de infiltración» en las mezquitas más importantes de la Comunidad Valenciana valiéndose para ello de su privilegia posición en el Centro Cultural Islámico de Valencia, del que era responsable El-Borouni, y del apoyo financiero prestado por un país de la zona del Golfo Pérsico.