El gran vivero de la ciudad

POR R. C.VALENCIA. denominación de Viveros, con que se conoce a los Jardines del Real, procede de la huerta del Vivel, por la laguna o vivero que los regaba, pero se viene utilizando en realidad desde

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POR R. C.

VALENCIA. denominación de Viveros, con que se conoce a los Jardines del Real, procede de la huerta del Vivel, por la laguna o vivero que los regaba, pero se viene utilizando en realidad desde que en 1903 este parque fue donado al Ayuntamiento para plantel o viveros de árboles.

Anteriormente había pertenecido a la Diputación Provincial, organismo al que había sido cedida la propiedad de los Jardines del Real por el Real Patrimonio en 1869. Su utilización como vivero está documentada ya en 1560, fecha en que Felipe II dispuso le fuesen remitidos de la Almaciga del Real de Valencia infinidad de naranjos y limoneros así como más de cuatro mil plantas florales para embellecimiento de los jardines de su Palacio de Aranjuez.

Del numeroso grupo de estatuas de estos jardines, destaca el de las cuatro estaciones encarnadas por las figuras mitológicas de Venus, Diana, Apolo y Cronos, labradas en mármol blanco por el escultor barroco Genovés Jacobo Ponazanelli. No lejos de allí, se alza la estatua de Flora, también de mármol blanco y similares características.

Pero, sobre todo, este hermoso y extenso jardín es un lugar muy frecuentado por los valenciano y punto ineludible para los visitantes. Además del rico jardín, Viveros comprende diversas zonas, como la Rosaleda -un amplio espacio circular en el que crecen cientos de rosas de variados colores, un rincón del parque en el que el aire se impregna de perfume-; la gran jaula de pájaros, construida en 1.933; el estanque o el parque infantil, entre otros. Los Viveros cuenta con servicios públicos, cafetería y un tren que recorre de lunes a domingo todo el recinto.