Alumnos en una visita organizada por La Fe para acercar el centro a los jóvenes. ABC

Los goteros, electros y radiografías entran en las clases de matemáticas

La aplicación de las matemáticas en la vida cotidiana. O lo que es lo mismo, como los electrocardiogramas, radiografías digitales, monitores de constantes vitales y goteros pueden hacer más interesantes las explicaciones sobre vectores, ángulos y gráficos. Se trata de una original iniciativa de un instituto que pretende hacer más amenas las clases.

L.DERQUI
Actualizado:

VALENCIA. La idea surgió del Instituto de Educación Secundaria de Buñol, sección Turis, que realiza un trabajo de investigación sobre «Las matemáticas y el entorno real». Una de las aplicaciones, poco conocida para los estudiantes, se centra en la medicina y para ello cuenta con la colaboración del Hospital La Fe de Valencia.

Lo que para muchos alumnos se trata de una asignatura árida y complicada, puede convertirse en algo interesante y curioso. Así, el objetivo de esta iniciativa. no es otro que acercar las matemáticas a los estudiantes haciendoselas más amenas, mostrando su aplicación más práctica, es decir su relación con la vida cotidiana y el entorno real.

De esta forma, varios profesores del instituto se desplazan hasta el hospital, donde graban en un video diversos materiales e instrumentos sanitarios como monitores de constantes vitales, aparatos de TAC, goteros, o radiografías digitales, que ayudan a curar a los pacientes. Una vez en clase, este video se pasa a los alumnos que comprueban como el funcionamiento de estos aparatos está basado en ángulos, vectores y gráficos...

Así, uno de los ejemplos de la relación que existe entre las matemáticas y la salud, y que los jóvenes estudian en el instituto, es el avanzado sistema informático del acelerador lineal del Servicio de Radioterapia. Esta máquina supone un gran avance en el tratamiento de los tumores y el cáncer, ya que permiten actuar con gran precisión sobre los tumores afectando en el menor grado posible a los tejidos y órganos sanos que los rodean.

El sistema de trabajo es el siguiente: el paciente se somete a una sesión en el TAC para obtener imágenes de la zona en la que se sitúa el tumor. Estas imágenes se tratan con técnicas tridimensionales y de simulación virtual para obtener el tamaño, la forma y la situación precisa del tumor. Todos estos datos se introducen en un potente ordenador que, tras realizar múltiples cálculos y valorar todas las posibilidades de actuación, establece cual es la actuación óptima.

Este programa informático determina desde qué ángulos deben partir los múltiples haces de radiación para llegar al tumor evitando, en la medida de lo posible, que la radiación cruce zonas sanas.

Además, establece qué nivel de intensidad de radiación debe tener cada uno de los elementos que componen los haces, siendo mayor en los que afectan directamente al tumor y menor en los que afectan a zonas sanas.Este proceso automatizado se somete a un estricto programa de calidad realizado por la Sección de Radiofísica del Servicio y, posteriormente, se aplica la radiación al paciente.