El Gobierno sólo recurre ante el TSJ en Valencia los PAIs promovidos por el PP

ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORREVALENCIA. El Gobierno trata de frenar en los tribunales la construcción en Valencia de miles de viviendas amparadas en una decena de Planes de Actuación Integrada (PAI

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ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE

VALENCIA. El Gobierno trata de frenar en los tribunales la construcción en Valencia de miles de viviendas amparadas en una decena de Planes de Actuación Integrada (PAI) promovidos por ayuntamientos gobernados por el PP, programas sobre los que pesa la sospecha de irregularidades administrativas en su tramitación. Hasta la fecha, la Subdelegación del Gobierno en Valencia ha interpuesto recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana contra los PAIs promovidos por Cullera, Llaurí, Godella, Benaguasil, Carlet, Ribarroja, Carcaixente, Venta del Moro, Benimuslen, Villalonga, Gilet, Ador y Albaida, municipio este último que proyectó un PAI tan sólo dos meses después de haber aprobado el Plan General de Ordenación Urbana. La Subdelegación no ha recurrido ninguna actuación urbanística diseñada por municipios de signo socialista.

Impulsor de esta estrategia litigante implantada por el Gobierno en la Comunidad en materia de urbanismo, el subdelegado en Valencia, Luis Felipe Martínez, atribuye ese sesgo en su actuación a las «dificultades que encuentra la Administración del Estado para intervenir en un asunto en el que el Estatuto asigna las competencias a la autonomía. La Administración central debería ser más valiente y fijar las normas de funcionamiento de los órganos que regulan el urbanismo en las regiones».

Según Martínez, el Gobierno sólo tiene capacidad para actuar al final del procedimiento administrativo, cuando el plan urbanístico ya ha sido aprobado por el Ayuntamiento, la ponencia técnica y la comisión territorial. «El PP se carga en la comisión técnica los PAIs de ayuntamientos socialistas y a nosotros sólo nos llegan los otros. Por ejemplo, el conseller está crucificando a los de Estivella», señala Martínez, a quien el TSJ ha dado la razón en tres casos, al acordar la suspensión cautelar de los PAIs de Villalonga, Gilet y Ador.

«Manhattan» de Cullera

La Subdelegación solicitó que se adoptara idéntica medida respecto al polémico «Manhattan» de Cullera, pero el Alto Tribunal valenciano desestimó la petición.«Se precisa una actuación contenciosa rápida por el carácter irreversible de las actuaciones urbanísticas», insiste el subdelegado en Valencia, que lamenta el abuso que la Conselleria de Territorio y Vivienda hace de la «aprobación supeditada», fórmula contemplada en la ley que permite dar luz verde a un plan con la condición de que se subsanen las deficiencias detectadas. «Se está aplicando esta fórmula para salvar reparos que no son de alcance limitado», denuncia Martínez, que cree que el caso del «Manhattan» de Cullera, que cuenta con los informes contrarios de los Ministerios de Medio Ambiente -considera que el abastecimiento de agua no está garantizado- y de Fomento -prevé una saturación de las carreteras por el aumento espectacular de la población-, es un ejemplo claro. «La Conselleria sólo puede dejarlo en el cajón y no publicarlo porque ni la Generalitat ni el Ayuntamiento pueden abocarse competencias que no tienen», señala, tras recordar que «nosotros defendemos que esos informes son vinculantes. Fomento no ejecutará las carreteras hasta 2008 y respecto del agua, no basta acreditar que existe sino que se tiene derecho sobre ella».

«No hay PAIs buenos y PAIs malos. En la medida en que las plusvalías no repercutan en todo el municipio, mal andamos», reflexiona Martínez, quien aboga por un crecimiento sostenido de las localidades y califica de «pintoresca» la iniciativa del conseller de Territorio y Vivienda, Esteban González Pons, de «retrotraer las plusvalías 25 años atrás y hacer partícipes del pelotazo a quienes no lo fueron. Además de inviable, es una locura».

EFE

Terrenos donde se quiere construir el proyecto urbanístico conocido popularmente como el «Manhattan» de Cullera