La generación de la ciudadanía

POR LUZ DERQUIVALENCIA. Loe contra Loce, Educación para la Ciudadanía contra religión, catalán contra inglés, datos del informe Pisa contra pruebas diagnósticas... Pocas materias son objeto de

POR LUZ DERQUI. VALENCIA.
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Loe contra Loce, Educación para la Ciudadanía contra religión, catalán contra inglés, datos del informe Pisa contra pruebas diagnósticas... Pocas materias son objeto de posturas tan confrontadas con la política que rige la educación. La forma con la que enfrentan los dos principales partidos la realidad educativa del siglo XXI, con aulas cada vez más interculturales, desmotivación del profesorado, aumento de las cifras del fracaso escolar, incremento de la conflictividad en el aula y la cada vez más dificil conciliación de la vida escolar y laboral, se plasma en distintos modelos educativo.

La cuerda que tensa las diferencias en el modelo del Partido Popular y el del PSOE ha llegado a su máximo grado con el enfrentamiento por la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía, que, de no cambiar el Gobierno, se empezará a aplicar en la Comunidad Valenciana el próximo curso, aunque el presidente de la Generalitat ya anunció que lo haría en inglés al objeto de que, al menos, sirva para que los alumnos aprendan idiomas.

Pero no ha sido el único motivo de fricción y, por ello, nadie duda de que la dirección en la que camine la educación de las generaciones futuras dependerá de los resultados electorales del próximo marzo.

No es cosa nueva que cada cambio de gobierno venga acompañado de cambios legislativos, que tienen a la comunidad educativa al borde de la desesperación. Por otra parte, en la Comunidad Valenciana se han puesto en marcha en los últimos años diversas iniciativas que podrían servir de modelo para extender a otras comunidades en caso de producirse un cambio en el ejecutivo a nivel nacional. No en vano, la política educativa del PP tiene en la Comunidad un espejo donde se reflejan los resultados de iniciativas pioneras como las anunciadas este mismo fin de semana para reducir el fracaso escolar.

El dedo en la llaga lo puso el último informe PISA, que cuestionó el modelo educativo español a situarlo entre los peores de Europa. Entre las conclusiones del estudio, que compara el nivel académico de estudiantes de diferentes países, destaca que los alumnos de 15 años no entienden lo que leen. El nivel de comprensión lectora de los escolares de esta edad ha descendido 20 puntos en tres años, lo que aleja a España de los países desarrollados. Los resultados sobre el rendimiento en ciencias y en matemáticas eran menos alarmantes que en lengua, pero no por ello daban pie al optimismo.

A estos resultados no son ajenas leyes como la Logse, con iniciativas como la de la promoción automática de alumnos a pesar de no contar con los conocimientos mínimos en cada curso. La sustitución de la Logse por parte del Partido Popular por una ley con la que se diera solución a los problemas detectados en los últimos años, fue rápidamente frenada con la llegada de Zapatero al Gobierno, que no dudó en anular la Loce y aprobar una nueva normativa que, según denunció el PP, volvía a caer en los errores de la Logse. Al margen de controversias normativas, los datos están encima de la mesa, por lo que la Conselleria de Educación no ha querido mirar hacia el otro lado y ha acometido importantes medidas para elevar el nivel de los escolares.

Una crisis profunda

Recientemente, el propio conseller animó a afrontar «la profunda crisis del sistema pedagógico, sin hipocresías y sin caer en dogmatismos ni politizar el debate».

Con el fin de poner solución a las carencias educativas de las nuevas generaciones, puso en marcha una iniciativa, muy criticada por algunos sectores, que consistía en pruebas diagnósticas para conocer el nivel educativo real y poner solución a las lagunas que pudieran detectarse entre los escolares de los diferentes niveles. Tras analizar los resultados, decidió reforzar algunas materias instrumentales. Pero no era suficiente, por lo que ahora se ha marcado el reto de reducir el índice de fracaso escolar, situado actualmente en un 30 por ciento, y dejarlo en la mitad. Para ello, el pasado sábado presentaba un plan con distintas iniciativas en las que involucraba tanto a padres como a alumnos y profesores. Entre estas medidas, destacaba abrir los institutos en el mes de julio para ofrecer clases de repaso a los estudiantes que hubieran suspendido, una iniciativa que, de momento, no ha contado con el apoyo de los sindicatos.

Pero el bajo nivel académico no ha sido el único elemento discordante en la educación durante la última legislatura, que ha estado marcada por el aumento de la agresividad. No todos reconocen un aumento de la violencia escolar, pero sí existe unanimidad a la hora de hablar de una mayor conflictividad en las aulas. Para complicar la situación, los expertos ya han dado la voz de alarma ante la moda de grabar con el móvil agresiones para después colgarla en internet.

Ante esta situación en la Comunidad Valenciana se han puesto en marcha diferentes iniciativas, la última de las cuales ha sido regular los derechos, pero también los deberes de de los escolares, en un documento en el que también se regula los de los padres y profesores. El objetivo no es otro que poner las medidas necesarias para crear en los centros el clima adecuado para que los alumnos puedan estudiar.