Imagen de un motorista de la División Azul
Imagen de un motorista de la División Azul - ARCHIVO ABC

Segunda Guerra MundialDe futbolista profesional de Primera División a caído de la División Azul

Enrique Molina, que llegó a disputar más de 300 partidos con el Valencia, murió hace ahora 76 años cuando participaba en el Sitio de Leningrado

VALENCIAActualizado:

De futbolista de Primera División a integrante de la División Azul. Enrique Molina Soler (Valencia, 4 de mayo de 1904-Leningrado, 15 de julio de 1943) pasó de ser deportista profesional a enrolarse como voluntario en la milicia que se desplazó desde España para prestar apoyo al Ejército de la Alemania nazi para combatir contra la Unión Soviética en el marco de la Segunda Guerra Mundial.

Enrique Molina, que ascendió a Primera División con el Valencia Club de Fútbol en 1931 y llegó a ganar ocho trofeos con el conjunto de Mestalla murió hace ahora 76 años en Leningrado cuando transportaba en una moto con sidecar a dos mandos de la Alemania nazi.

Las crónicas de la época relatan que fue alcanzado por un obús y la metralla le destrozó el cráneo. Molina falleció en pleno Sitio de Leningrado (una acción bélica que había comenzado en septiembre de 1941 hasta enero de 1944) y fue enterrado en el cementerio de Mestelevo.

La Dvisión Azul fue una unidad formada por cerca de 47.000 voluntarios españoles, que combatió junto al Tercer Reich en el Frente Oriental. Aunque los alemanes exigieron inicialmente que el contingente estuviera formado por soldados profesionales, fueron muchos los civiles que se enrolaron. Entre ellos Molina, un exfutbolista que tras su retirada regentaba un pequeño negocio en Valencia.

Molina había dejado años atrás el fútbol de elite tras una exitosa carrera en la que militó diez temporadas en la primera plantilla del Valencia, en la que llegó a disputar 323 partidos entre 1922 y 1934, según la base de datos de ciberche.net, que este lunes se hacía eco del aniversario de la muerte del jugador en el Sitio de Leningrado.

El caso de Molina no fue el único de un futbolista profesional que se enroló entre los españoles que formaron parte de la División Azul.

Ramón Herrera, jugador del Sporting de Gijón, Betis y Atlético de Madrid, se desplazó al igual que Molina a combatir a tierras soviéticas de la mano de la Alemania nazi. A diferencia del valencianista, Herrera corrió mejor suerte y retornó a España. En 1960 murió en Gijón tras haber ingerido una gran cantidad de pastillas, según relata Gonzalo Mazarrasa en «Cuadernos de fútbol».