Fuster ¡pedía toros!

POR OBDULIO JOVANÍ
Actualizado:

EL antecedente fue Joseph Smith, a quien llamó el Señor para decirle: «Funda la religión verdadera, todas las demás son falsas». Y ahí están los «Testigos de Jehová». A Pompeu Fabra también lo llamó y le dijo: «Funda la lengua catalana verdadera, todas las que hay son falsas». Obediente, puso a servir el «barceloní» -«ese dialecto infame e infecto», escribió el Padre Batllori- le asignó un ejército en servicio cultural obligatorio, para elevarlo a la categoría de lengua mediante la recluta de filólogos d´escudella, cultos por atribución propia los más, refiriendo el lenguaje a cuestiones políticas. valedores de una ciencia con punto final predeterminado, recreadores de una retórica unánime, estandar, que acabaron imponiendo unos cánones litúrgicos para alcanzar la sacralidad académica: o el fabrismo o el caos, con fidelidades corporativas, de numerarios. No dan razones que generen las contrarias, recurren a una Universidad ¡vinculante! abarrotada de verdades filológicas , con argumentos de muchedumbre: «Totes les universitats del mon». Recurramos a Ortega: «Aunque todos los ciudadanos del mundo fueran de la misma opinión, no añadirían un ápice a la verdad». Arrópense todos juntos, rebañegos, la cabeza baja, humillada, como los borregos a la hora de la siesta. Y que balen los fieles, y que decidan los doctores...

Con el «barceloní» como lengua unánime - de fonética sucia y léxico exiguo- entraron a darle vueltas a la Plaza Mayor de cada pueblo, prescribiendo comportamientos que tantos convenencieros en expectativa de destino aceptaron. Pero no fueron todos sumisos. De la lengua han hecho muchos mercancía identitaria, tomándola no por lo que es sino por lo que sirve, obviando lo que dijera Cervantes -aquel del quiene dijo Pujol: «Nada me dice»-: «El lenguaje puro, el propio, el elegante y claro está en los discretos cortesanos aunque hayan nacido en Majalahonda». Tan mal ven su propia lengua -sin reconocerse culpables de sus menguas- que el periodista Joan Tudela escribe: «Parlar entre nosaltres del futur del català vol dir escriure la crónica d´una mort anunciada. No en parlem mes, doncs!» Si «secesionistas» hay en «les terres de l´Ebre», donde muchos no soportan el habla de TV3, en Lérida, Josep M. Ballarin critica que «los maestros no enseñan catalan, enseñan el Fabra... barcelonés». Y reivindica el artículo «lo»: «Es una delicia y ahora esto parece que ha quedado dialectal y no está permitido»; también en Lérida se acaba de publicar «Lo nou diccionari lleidatà-català». Sin comentarios.

Me paso a Fuster. Se puede leer en «El falcó de Sueca», de Muñoz Pujal: Escribió a la responsable de la Gran Enciclopedia Catalana, acerca «del vostre escassisim entusiasme per la tauromaquia. En la B, y concretament en la BA, a mes de Bardot hauria d´estar-hi Don Vicent Barrera, que fon una mena d´Ausiàs March del capot i la muleta». Y añade : «La participación autóctona a l´esport taurí (historial brillantíssim, mes catalàunic que la mare que ens va parir...)»; y así hasta tres páginas taurinas. Que venga Andrés Amorós y lo lea.