Fernando Llopis - El último liberal

À Punt ante el desastre

«La gestión del personal ha sido un auténtico desastre con una plantilla sobredimensionada y peor gestionada»

Fernando Llopis
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Julio 1921, el general Fernández Silvestre avanza rápidamente por territorio rifeño. Parece que el objetivo de llegar a Alhucemas y pacificar toda la zona está muy cerca, pero realmente todo es un espejismo. El avance se había realizado sin ninguna planificación adecuada en cuanto a los medios disponibles, no se habían creado ni eficientes líneas de suministro ni las posiciones defensivas eran lo suficientemente compactas para resistir cualquier ataque del enemigo. Cuando el líder rifeño Abd-Al-Krim inicia su ataque, pone de manifiesto todo el débil entramado defensivo español. Al general Silvestre rodeado en el campamento de Annual, solo le queda pedir más refuerzos para evitar el desmoronamiento del frente. Pero es demasiado tarde, no hay una retirada desordenada sino una desbandada que quedará en los anales de la historia de guerra española como el mayor desastre de su ejército.

Dicen que el general Fernández Silvestre avanzó tan a lo loco porque el mismo Rey Alfonso XIII le envió un telegrama animándole a realizar tal gesta. En nuestra Comunidad hay quien asegura que Empar Marco, la directora de À Punt media, se ha precipitado en muchas de sus decisiones por las presiones recibidas desde el Consell para conseguir en poco tiempo unos medios de comunicación que actuaran al servicio del Consell, como la TV3, que parece funcionar como un engranaje más del gobierno catalán.

Pero Marco se encuentra actualmente, salvando las distancias, como el general Silvestre en Annual, sin apenas presupuesto para salvar la programación del año. No hay autocrítica ninguna acerca de los motivos que le han conducido hasta allí, solo una petición urgente, respaldada por Compromís sobre la necesidad de dotar de más dinero a À Punt.

El gran Albert Einstein dijo aquello de que “no esperes resultados diferentes si siempre haces lo mismo”, pero probablemente la señora Marco y sus amigos de Compromís prefieran otras lecturas más ideológicas y menos científicas. Prácticamente han replicado la mayoría de los errores que condujeron al desastre de Canal 9, pero en un tiempo récord.

Imagen de archivo de Empar Marco
Imagen de archivo de Empar Marco - ROBER SOLSONA

La gestión del personal ha sido un auténtico desastre con una plantilla sobredimensionada y peor gestionada que hace que el presupuesto esté totalmente condicionado. Su promesa de reactivar al sector audiovisual valenciano ha sido un auténtico fracaso, ya que apenas se ha contado con el sector. La gestión de publicidad, otro desastre, pues parece que solo han conseguido un veinte por ciento de lo presupuestado. Desconocemos si había sido un presupuesto demasiado optimista o sí la gestión de ingresos en esta partida había sido un fracaso. Quizás esto lo podría contestar el exdiputado socialista Josep Moreno que se encargaba del área, pero ha decidido escapar del barco antes de su hundimiento rumbo a otros mares menos turbulentos.

Muchos hablan del servicio público que puede hacer À Punt, algo que podemos en algún caso compartir. Lo que es poco razonable es que algunos miembros del gobierno del Botànic utilicen ese servicio público para poner una ilimitada cantidad de dinero público a su servicio. Desafortunadamente, el presupuesto valenciano no es la bolsa de Judas y tiene sus limitaciones y una gran cantidad de servicios públicos que atender. Poner más dinero solo daría algo más de tiempo, ya que los problemas son de estructura y de planteamiento.

Entiendo que la señora Marco ha demostrado no estar capacitada para dirigir una empresa como À Punt en unos momentos como los actuales y sería de agradecer que un profesional preparado la sustituyera. Afortunadamente, no tenemos miles de rifeños rodeando la sede central, pero es imprescindible actuar, mejor pronto que tarde, para reconducir la situación y que no tengamos que volver a ver traumáticas historias pasadas.

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