Epitafio para España

OBDULIO JOVANI
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CATALANES, catalanes catalanistas digo, como otrosí digo de los valencianos catalanistas, tanto monta: os vence la codicia. Os fanatiza la malcrianza; enseñáis así: «Ebro, río catalán que nace en tierras extrañas y desemboca en Amposta, por un delta». Tomáis la Historia como arenga, la recreáis como agravio; y tonsuráis con ella a los catecúmenos. Abultáis artificialmente los «hechos diferenciales», violentando la lengua como recurso y manejo de objetivos políticos. Bautizáis por inmersión, hasta el ahogo. Así alcanzáis -como diría Josep Pla, insuperable escritor no sometido a secuaces raseros de identidad forzosa- la «viol_ncia de la convicció», a lo que añade: «tendim a una mediocritat benestant, grisenca i incommovible». Tomáis como argumento el adjetivo numeral. Con vosotros van, a modo de rehenes culturales ¡todas las Universidades, todos los científicos!; ahora podríais sumarles todas las embajadas de pitiminí de Carod. Traigo un principio de equidad: «La acumulación de argumentos no refuerza la argumentación». Dejaos ya de guardias de corps, de centenars de la ploma, de cavallers de la conquesta...

Navegáis mal con ideas generales y conceptos abstractos. Os lo dice vuestro paisano Jaume Vicens i Vives. Para añadir que el culto a los valores económicos, a veces idolátrico, os aproxima al sentido burgués de la vida...

En los años setenta, a los pocos días de mi traslado a Barcelona por mi trabajo, acompañé a un amigo a comprar un disco -un «single» de los de entonces-; tanto nos habían hablado mal de Madrid, tanto nos habían advertido a dónde teníamos que ir para arreglar el coche, a dónde para comprar zapatos, o camisas, o «mongetes»; a dónde para cortarnos el pelo para ahorrar no sé cuánto, que cuando la vendedora nos ofreció un descuento del 10% por ser la semana que era, mi compañero lo rechazó: ¡Si me lo vende con descuento no lo quiero! Se lo llevó, a precio entero, claro, con la dependienta sin creer lo que veía. Cree el inversor que todos venimos del mismo hervor...

Conscientes de su espíritu apartadizo, su fondo indígena les hace reacios a toda organización superior, a toda superestructura que vaya más allá de su alfoz, de «les coromines» de su masía. Su universo mundo está en ser ¡Nosaltres sòls! Y como al vicio de pedir Zapatero responde siempre con la virtud de dar, se acaban de llevar el ascua a su sardina, el gato al agua, el agua a su molino, y el molino a su sagrario -la Caixa, o sea- para comulgar con sus ruedas.

Y así, en santa compaña, entonarán juntos el gori gori, mientras -dentro del plan E- le pondrán epitafio a España, con un Puigcercós exultante y victorioso anunciando ya que lo suyo es el concierto económico... «mientras sigamos en España», que en esos ahueques están. No ha dejado de citar al País Valencià, del que dice que los «populares» llamaban Comunidad Valenciana y ahora solo Comunidad. Eufórico por alcanzar tan altas plusvalías confunde Comunidad con Generalitat. Va así de cortito, patillas de Sierra Morena y bien orlado de paripés. Todo sea por los saldos. Si en negro mejor.