Debate toponímico en Alfara d´Algímia

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POR M. M.

VALENCIA. Los habitantes de Alfara de Algímia estaban hasta la coronilla de que los forasteros les confundieran con sus vecinos de Algímia d´Alfara. Así pues, tras años de molestos malentendidos, esta pequeña localidad valenciana del Camp de Morvedre decidió ayer por votación popular cambiarse el nombre y zafarse del problema de una vez por todas.

Comienza ahora un proceso burocrático que de prosperar en un informe positivo de la Conselleria de Justicia y Administraciones Públicas, permitirá el cambio de este topónimo al de Alfara de la Baronía ¿Estarán tomando nota los habitantes de Mora de Rubielos y Rubielos de Mora?

A pesar de no estar respaldado por una campaña de comunicación, el referéndum contó con la participación del 51 por ciento del censo local, en el que están registradas 405 personas. De los 223 ciudadanos que quisieron tomar parte en esta decisión histórica, la inmensa mayoría se inclinó por la denominación de Alfara de la Baronía, término que hace alusión al pasado histórico de esta población, que cuando Algimia y Alfara eran dos localidades distintas formaban parte de la baronía de Torres Torres.

Varias opciones

En la consulta popular, impulsada por todos los partidos políticos del municipio, se presentaban otras dos alternativas, ninguna de las cuales convencía demasiado a los habitantes. La opción de Alfara de Palancia -que atiende al nombre del río que pasa junto a la localidad-, obtuvo menor refrendo de los vecinos (tan sólo 9), entre otras cosas por su posible confusión con la localidad de Algar de Palancia. Otras denominaciones, como Alfara del Camp de Morvedre, tampoco encontraron simpatizantes.

Villanueva de Castellón

Los debates toponímicos de este cariz no son habituales, pero tampoco completamente extraños. Uno de los más prolongados y politizados fue el de Villanueva de Castellón, nombre fácilmente confundible con otros pueblos de la provincia a cuenta del que se ha suscitado la división entre sus habitantes durante las últimas décadas.

Los partidos de la izquierda local quisieron durante años convocar una consulta para que pasase a denominarse Castelló de la Ribera, en referencia a la comarca a la que pertenece el municipio. La falta de consenso con el PP impidió la oficialización del cambio, que sin embargo sí se obró a título popular.

También querían «rebautizarse» los habitantes de Numancia de la Sagra, pueblo toledano al que en octubre de 1936 el ejército de Franco arrebató su nombre original -Azaña-, en la falsa creencia de que hacía referencia al presidente de la II República. Cuando murió el dictador, el Ayuntamiento de la villa trató de restituir su nombre histórico, que realmente deriva del término árabe al-saniya, que significa «noria» o «molino de agua».

Fuera de las fronteras españolas encontramos casos de lo más estrambótico, como el de un pueblo de Texas, antes denominado Clark, que llegó a un acuerdo con el grupo televisivo Dish Network para modificar su nombre por Dish a cambio de 10 años de servicio de televisión por satélite gratis. O el de una localidad francesa llamada «Eu», que pretende cambiarse el nombre para poder competir en los resultados de Google con la Unión Europea y otras abreviaturas que utilizan las dos vocales.