Ferran Garrido - Una pica en Flandes

El debate del debate

«No puedo estar más de acuerdo con mi querida amiga y compañera Yolanda Álvarez, presidenta del Consejo de Informativos de RTVE»

Ferran Garrido
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Al final habrá debate. Bueno, debates, que serán dos, seguiditos y uno a continuación del otro, así, sin tiempo para respirar. Como a mí me gusta. Y es que yo programaría un debate cada día. Que se lo curren en vivo y en directo, que es donde la piel se eriza y las sensaciones son reales.

Triste espectáculo al que hemos asistido. Los contenidos y el debate de las ideas han pasado a segundo plano durante varios días de campaña electoral. Y es que ya no se debatían los programas. No. Qué va!!!! Se ha estado debatiendo el propio debate en sí mismo. Si se hacía o si no se hacía… Luego me vendrán con el crujir de dientes de la desafección del ciudadano y de la desmotivación de los votantes.

Cuando el debate es el debate, y no sus contenidos, hemos suspendido el primer curso de primaria de democracia. Una pena. Un dolor. Un asco. Tal cual lo siento.

Claro, nada es casual. No voy a entrar en intereses espurios y partidistas, que no duden los ha habido, y muchos, a la hora de elegir medio y fecha. Después la cosa se complica con la normativa vigente, del año de la picor, y de paso ponemos unas gotitas de guerra mediática entre empresas de la comunicación y alguna que otra patada en el culo de la radiotelevisión pública, aprovechado la coyuntura. En fin, nada nuevo bajo el sol. España en estado puro.

Por partes. No puedo estar más de acuerdo con mi querida amiga y compañera Yolanda Álvarez, presidenta del Consejo de Informativos de RTVE. La tele pública es el espacio para un debate electoral con el presidente del Gobierno como protagonista. Sin más. Un servicio público al servicio de la ciudadanía, más allá de lo que le convenga a cada cual. Y no podemos estar como en un pim, pam pum de feria, pendientes de si ahora sí y ahora no. Aunque al final se haya resuelto, la imagen es lamentable. Además, nadie puede dudar de la capacidad y la profesionalidad de los trabajadores de TVE, entre los que me encuentro, aunque se prediquen delirantes proclamas desde otras cadenas. Que la he visto y las he oído yo con estos oídos y estos ojitos, a pesar de mi tímpano perforado y de la miopía que me caracteriza.

Imagen del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Imagen del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez - EFE

A las pruebas me remito. No puedo estar más orgulloso del trabajo de mis compañeros de TVE en Valencia con el debate que se emitió en el Canal 24 Horas sobre las elecciones autonómicas en la Comunidad Valenciana. Y es que nadie nos tiene que dar lecciones de periodismo después de ya no sé cuántos años de historia, de experiencia acumulada, de juventud súper preparada y de buen hacer profesional. Así que, como digo, a las pruebas me remito.

No veo inconveniente alguno, como al final así parece que va a ser, que se debata en diferentes cadenas de televisión, públicas o privadas. A mí me parece perfecto. Ya les digo, uno al día, debates a cuatro, debates a dos, cara a cara, y con tiempo para la réplica y el intercambio de ideas y, por favor, sin el aburrido corsé en el que metemos los debates en España, en donde la cosa se convierte en un encadenado de intervenciones en el que todos “van a su bola menos yo que voy a la mía”, para mayor aburrimiento y hastío de los espectadores.

Y no quiero ni contarles lo que supone, con la legislación vigente, cubrir una campaña electoral desde la tele pública, con un cronómetro en la mano en lugar de con criterios informativos como vara de medir. Así que, bienvenidos los debates, y cuantos más mejor. Y dejen los políticos de arrimar tanto el ascua a su sardina, que se les ve el plumero. Y mucho.

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