José Font - CUADERNOS DE NAPOLEÓN

Cursiladas

«Cataluña no tuvo Siglo de Oro Literario como Valencia, por eso ahora no está dispuesta a quedarse sin Fallas»

José Font
VALENCIAActualizado:

Este año que celebramos -si nos dejan- los 400 años de Cervantes, nuestra lengua española sigue perseguida en suelo patrio mientras se ensalza, se estudia y se protege en tierra extraña como cantaba Doña Concha Piquer. Los políticos de ahora, junto a los periodistas en su práctica totalidad y otras instituciones, nos abordan con el lenguaje paritario y políticamente correcto que sustituye intolerancia por “tolerancia cero” y demás gansadas, por no hablar de la desaparición del español en las aulas de Cataluña, Valencia y Baleares. Ahora también se elimina la nomenclatura en nuestro país de los topónimos en lengua española en las autonomías bilingües, produciendo el momento absurdo, patético y cursi de pronunciar una frase con otro idioma. ¿Acaso ustedes re refieren a London mientras hablan español como próximo destino de su viaje? ¿New York quizá, para visitar la gran manzana, en una conversación en castellano o valenciano con su agente de viajes? ¿Firenze tal vez para la próxima escapada romántica italiana con su amante de Albacete? Es ya una constante ridícula y petulante entre los “eruditos” de las tertulias, los medios de comunicación y las instituciones públicas y privada, leer o escuchar A Coruña, Xàtiva, Lizarra, Illes Baleares, amparándose los defensores de esta soberana estupidez, en usar el nombre oficial de la ciudad en cuestión. ¿No son nombres oficiales la capital del Reino Unido o la célebre ciudad norteamericana? Sin embargo las traducimos cuando utilizamos el español.

Estas cursiladas van unidas inequívocamente a los más que numerosos modernos con tendencias mediocres, que en una frase mezclan dos o más idiomas. A uno se le queda cara de tonto, y prefiere conversar con un limonero que con un “listo” contemporáneo.

Los valencianos, que estamos encabronados en exportar lo “mejor” de nosotros a España y a la Humanidad, no contentos con los escándalos de corrupción, nos ha dado también por la aportación de diputados valencianos en el congreso en Madrid, con propuestas de cambio de nombre en el frontispicio del Parlamento del Reino de España y una oferta de gobierno emulando el célebre pacto a la valenciana. Flaco favor de nuestra imagen levantina. Todavía recuerdo con rubor, una naranja depositada en el estrado por un diputado regionalista. Durante estos días a nuestras “semáfaras” conocidas mundialmente, hemos unido las huelgas de metro en plenas Fallas y Semana Santa, importando de la Barcelona de Colau, su modelo de capital europea totalmente paralizada. La alcaldesa de la Ciudad Condal es ya la abanderada de la persecución a las ferias internacionales, a los hoteles y ahora también a los militares en la educación y formación de nuestros jóvenes.

El súmmum del menfotisme ilustrado, después de la catalanidad de la banca, las cajas, el sillón de la alcaldía y las aguas, se traduce con la pasividad insultante del gobierno valenciano, ante las injerencias de Cataluña en nuestra sacrosanta fiesta fallera. Cataluña no tuvo Siglo de Oro Literario como Valencia, por eso ahora no está dispuesta a quedarse sin Fallas. Estemos a la altura y defendamos lo nuestro como sabemos: de modo socarrón, con felicidad y orgullo en las calles, no hay mejor marketing que éste, nacional e internacionalmente. ¡A gozar de esta ciudad sin par!

JOSÉ FONTJOSÉ FONT