Desafío Soberanista

El conseller de Transparencia redactó en 1985 la hoja de ruta del secesionismo catalán

Manuel Alcaraz, de Compromís, se licenció en Derecho con una tesina sobre los Países Catalanes

VALENCIAActualizado:

Manuel Alcaraz, conseller valenciano de Transparencia, dejó escrita ya en 1985 la «hoja de ruta» que está aplicando en la actualidad el secesionismo catalán, que ahora intenta expandirse a la Comunidad Valenciana tras el cambio de gobierno y la llegada de Compromís a las instituciones. Alcaraz se licenció en Derecho con una tesina luego sintetizada en el volumen «Cuestión nacional y autonomía valenciana», editado ese año por el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, de la Diputación de Alicante.

En dicho volumen, Alcaraz analiza la situación del sentimiento nacionalista valenciano tras la aprobación (tres años antes) del Estatuto de Autonomía, y propone una serie de estrategias para espolearlo. Entre otras cuestiones, el actual consejero de Compromís considera que es necesario «movilizar amplios sectores sensibilizados ante problemáticas diversas» no estrictamente nacionalistas «y a las que el valencianismo podría servir de ‘cemento’».

El volumen aborda pronto la entelequia nacionalista de los «países catalanes», cuya construcción reclamó el sábado la CUP en la manifestación que recorrió el centro de Valencia. «Un País Valenciano aislado es una utopía y sería una traición a su propia esencia. Si el País Valenciano quiere salvaguardar su personalidad ha de ser preservándose fiel a su catalanidad básica», afirma. Eso sí, en 1985, Alcaraz afirma que «existe un consenso en que el tema de los países catalanes no es el más apremiante tácticamente», aunque «admitir ello no quiere decir que no se renuncie» al postulado fusteriano de que «llamarnos valencianos es nuestra forma de llamarnos catalanes». En este sentido, llega a asegurar que «la lucha por la catalanidad es un acto de voluntad pura».

España, «coercitiva»

En su análisis sobre el encaje de las aspiraciones nacionalistas (Alcaraz emplea a lo largo del volumen el término «nacionalitario»), el consejero consideraba en 1985 que «ahora se está por primera vez en condiciones de alterar esa relación entre Estado, regiones y nacionalidades dándole un sentido distinto a España». Al respecto, no duda en señalar que «España ha venido siendo en los últimos tiempos tanto una superestructura coercitiva como un cohesionador nacional», por lo que «la lucha por mayores cotas de recuperación nacional coincidirían con la disminución de elementos opresores del Estado».

La organización territorial y el marco legal del Estatuto molestan a Alcaraz, al considerarlos un freno a las pretensiones de extender el sentimiento nacionalista. Así, afirma que el Estatuto «es sólo una cesión táctica para asegurar un autogobierno efectivo», al tiempo que advierte de que «las provincias son un desarrollo de ideas al servicio del centralismo» y, por tanto «poco afines al avance de una conciencia nacional valenciana común». Curiosamente, el presidente valenciano, Ximo Puig, está empeñado en vaciar de contenido a las diputaciones provinciales, y llegó a plantear en un comité federal del PSOE la supresión de las provincias como forma de organización del Estado.

Alcaraz, hoy en Compromís aunque comenzó su andadura política en IU y pasó por el PSOE -a través del puente de Nueva Izquierda-, no es el único partidario de los «países catalanes» en el Ejecutivo de Puig. El titular de Educación, Vicent Marzà, también del partido de Mónica Oltra, aseguró meses antes de su nombramiento que «los países catalanes son una realidad más allá de lo que diga el Estado».