Imagen de las instalaciones de Elis Villamartín de San Miguel de Salinas
Imagen de las instalaciones de Elis Villamartín de San Miguel de Salinas - ABC
Educación

El colegio británico ELIS Villamartín de San Miguel de Salinas inaugura las más modernas instalaciones de educación infantil

Concentración, descanso, creatividad, autoconocimiento y recompensa son reforzados a través de diferentes estímulos lumínicos controlados según las distintas franjas horarias.

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Desde la optimización máxima en distribución de espacios hasta los colores imperantes en suelos, techos y paredes, pasando por la intensidad de luz dependiendo de la franja horaria, el mobiliario, los medios técnicos de aprendizaje, la presencia del agua como elemento motivador, o la integración en las aulas de los aseos. Nada se ha dejado al azar. Un equipo multidisciplinar integrado por especialistas en diversas materias se ha encargado de diseñar y supervisar la construcción de las nuevas instalaciones de Educación Infantil del colegio internacional británico ELIS Villamartín, sito en la localidad alicantina de San Miguel de Salinas y perteneciente al grupo internacional líder en educación Cognita, que se inauguran el jueves día 22 con presencia de una nutrida representación de autoridades políticas y educativas, padres y representantes de la sociedad civil de la zona de influencia del centro.

Del diseño y proyectos arquitectónico y de acondicionamiento se ha encargado el Equipo Redex Creatividad, perteneciente al grupo de transformación de espacios de aprendizaje Espacios Maestros. En la dirección se ha situado el arquitecto José Picó, muy pendiente en todo momento de la filosofía, el diseño, la decoración y justificación funcional y neurocientífica del espacio destinado a Educación Infantil en ELIS Villamartín.

“No buscamos que los niños se adapten al espacio, sino que el espacio se adapte a los niños”, señala Picó. De igual modo que la filosofía inicial del colegio sitúa a los alumnos en el centro y razón de su proyecto pedagógico, la transformación del espacio de educación infantil pone a los niños y niñas en el centro del proceso de diseño, sin olvidar las características funcionales de su pedagogía, junto con la identidad y valores y las características locales de un ecosistema tan característico como el Mediterráneo y una provincia tan especial como Alicante.

El elemento generador de estos escenarios de aprendizaje es la pared curva que acompaña, separa y conecta las aulas con el pasillo. “Esta idea de la curva no sólo responde a la fluidez del Mediterráneo, sino que más bien es la ruptura de los límites físicos, pues al igual que cuando paseas por la playa, tu escenario cambia según las olas, en ELIS queríamos transmitir dicho fluir del aprendizaje a través de paramentos verticales y horizontales”, apunta el arquitecto.

En el interior de las aulas, esa misma fluidez se refleja en su conexión con el entorno exterior, dejando que el espacio de aprendizaje se escape por los grandes ventanales y puertas que comunican con la naturaleza y climatología mediterránea, lo que transmite percepción de bienestar.

Imagen de las instalaciones de Ellis Internacional
Imagen de las instalaciones de Ellis Internacional - ABC

Así, los espacios, más que separar, conectan, de forma que unos cuidados y divertidos baños circulares se convierten en puntos de encuentro entro los niños y las niñas y el agua. Una especie de islas mediterráneas en este mar de emociones y aprendizaje.

“En todo este proceso hemos tenido en cuenta cómo se desarrolla y cómo funciona el cerebro de un niño, es decir, cómo es la neuroplasticidad funcional y cómo es la neuroplasticidad estructural. Hemos priorizado la intención y el propósito de cada espacio ante las necesidades madurativas y de aprendizaje de cada uno de los alumnos, antes que la adaptación de un modelo ya existente creado sin tener en cuenta cómo todas las variables que inciden en el cerebro lo hacen y condicionan sobremanera para bien y para mal”.

José Picó señala que, para ello, el equipo de neurocientificos que participó en la fase de diseño aportó todas las necesidades decorativas, funcionalees y de confort necesarias para los correctos procesos de aprendizaje. Según las últimas investigaciones en neurociencia, la utilización de las formas curvas y consiguiente eliminación de las aristas y formas angulosas, consigue una menor estimulación negativa, de forma que evitamos la activación de circuitos de miedo y angustia.

La elección de los colores no ha sido fortuita. Tonos naturales como el azul son idóneos para los espacios de comunicación (pasillos), mientras que verdes y amarillos son usados en las zonas de las aulas donde se necesita generar actividad, pues estimulan los procesos intelectuales. Los acabados de moquetas y pavimentos de PVC, por su parte, crean formas y escenarios circulares que refuerzan la integración de grupo, crucial y fundamental en cualquier aprendizaje colectivo y muy presente en los individuales.

Sobre los techos, es importante el uso de material fonoabsorbente en todas las aulas, para mejorar el confort acústico. El sonido debe entrar de forma regulada por el tálamo. El exceso de ruido genera estrés, impide el procesamiento de la información y dificulta el descanso.

El mobiliario utilizado en estas aulas de infantil destaca por la utilización de gradas con formas curvas, donde unos alumnos se ven en los otros para favorecer la empatía, con diferentes huecos donde se guardan libros y sirven de lugar también para leer individualmente.

Tampoco se ha pasado por alto el confort visual, básico en un colegio. Todas las luminarias son de LEDs, con lo cual se evitan las problemáticas microvibraciones producidas por las luminarias fluorescentes, que tanto afectan al proceso de aprendizaje. La utilización de lamparas RGB permiten cambiar el color de las luminarias, de forma que estimulan diferentes partes del cerebro, con lo que concentración, descanso, creatividad, autoconocimiento o recompensa son reforzados a través de diferentes estímulos lumínicos según franjas horarias.